El ministro del Interior, Fernando Grande Marasca, anunció este miércoles que la Secretaría de Estado de Seguridad realizará una “revisión especial” de los protocolos internos sobre acoso sexual y violencia de género de las fuerzas e instituciones de seguridad del país para determinar por qué el agente que denunció la presunta violación del ex subjefe de Operaciones Policiales José Ángel González decidió no utilizar el mecanismo interno y optó por acudir a los tribunales.
Así lo esgrimió el ministro durante una comparecencia ante una subcomisión del Congreso después de que portavoces de PP, Vox, ERC y Unión del Pueblo Navarro le pidieran que explicara el “escándalo” derivado de las denuncias de la semana pasada contra altos mandos uniformados de la Policía Nacional.
“Está claro que si por cualquier motivo la víctima no utilizó estos protocolos, algo salió mal. Por lo tanto, revisaremos los aspectos necesarios del sistema con el objetivo de determinar por qué el policía agredido se negó a denunciar inmediatamente la agresión que sufrió”, afirmó el ministro.
El ministro del Interior afirmó que estos protocolos han demostrado ser efectivos y, de hecho, se iniciaron en respuesta a otros casos similares denunciados dentro de las fuerzas de seguridad, pero explicó que decidieron realizar esta revisión especial debido a la gravedad del incidente cometido por el ex policía número dos. Marasca ha recordado que los protocolos habían sido objeto de “una revisión y actualización interna”, pero ahora vieron la necesidad de pilotar esta revisión especial con la exministra de Estado de Igualdad, Aina Calvo, como ministra de Estado de Seguridad.
“Queremos comprender exactamente lo que ocurrió en este caso e identificar posibles deficiencias en nuestro modo de actuar en situaciones de acoso sexual, acoso por razón de sexo, género, orientación o identidad sexual, y corregirlas inmediatamente para evitar que un incidente tan grave vuelva a ocurrir”, señaló Malaska.
El ministro volvió a explicar el incidente e insistió en que dos horas después de aceptar la denuncia había ordenado “activar un mecanismo por el cual los presuntos responsables perderán sus cargos y su pertenencia a la policía nacional”. “Tenía poco tiempo y si no asumía su responsabilidad sabía que lo despedirían inmediatamente”, defendió. También ha sostenido que la víctima “sabía de primera mano” que contaba con él y con el conjunto del cuerpo policial “para atender cualquiera de sus necesidades”.