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“La memoria de los elefantes y las palabras de los traficantes”, se presenta. Francisco Javier López Marcano (Torrelavega, 26 de enero de 1955 – 2 de abril de 2026) pudo recitar el primer capítulo de Cien años de soledad. Simplemente tocar un trozo de papel con los ojos era suficiente para retener su contenido. Su asombrosa memoria, combinada con otras cualidades como su extrema imaginación, gestó grandes proyectos como el atractivo turístico de la Cueva de El Soplao en Cantabria. Es un político ambicioso y ambicioso. Viajó a Roma para promover el turismo religioso y conversó con el Papa Benedicto XVI en latín mientras le regalaba una copia de La Bendita Lebana del pintor José Ramón Sánchez.

El nombre del estadista de habla latina, que durante cuarenta años elaboró ​​sus intervenciones a través de reflexiones sobre los clásicos, resulta especialmente relevante para la cultura cántabra que concebía como una fusión de naturaleza, recursos turísticos, gastronomía y arte.

Marcano, gran conversador, ávido lector, amante y coleccionista de arte, se despidió de su vida en la madrugada del Jueves Santo, momento simbólico previo al fervor cristiano. El corazón, reparado años antes, había dejado de latir en la misma ciudad donde había nacido y a la que se había entregado con la misma devoción religiosa. Vive en Torrelavega con su mujer Pilar Estrada, sus tres hijos -Leticia, Javier y Alba- y sus nietos, de los que habla cada vez que puede.

Le gustaba alardear de sus orígenes. Nació en Thanos y su padre trabajó en todos los trabajos posibles para salir adelante: minero, comerciante, jardinero. Simplemente dejó Torrelavega para estudiar lingüística española en la Universidad de Valladolid y servir en el ejército, fase que coincidió con un apasionante período de transición. Curiosamente, cuando se presentó al examen estaba a punto de convertirse en uno de los primeros croupiers del Casino Saldinero, pero el día antes de ponerse el esmoquin encontró un puesto docente en la Academia Marqués de Santillana de Torrelavega, donde enseñó latín a generaciones de torrelaveganos.

brillante carrera política

La influencia política de Marcano ha sido decisiva en las últimas décadas. Desde el Partido de la Región de Cantabria (PRC) hasta los cargos que ocupó en el Gobierno regional y en el ayuntamiento de Torrelavega, donde fue alcalde, se dedicó de todo corazón a esta causa. Siempre junto a Miguel Ángel Revilla, Marcano ejerció una extraordinaria influencia como uno de los padres del regionalismo cántabro y poderoso líder de la República Popular China en la región del Besaya. Si se le pudiera definir en una palabra sería lealtad, que es su compromiso con los demás y lo que se exige a sí mismo.


Marcano en la campaña electoral de la República Popular China.

Tenía 24 años en 1979 cuando se incorporó a ADIC (Asociación para la Defensa de los Intereses de Cántabro). Ocho años después se incorporó a la República Popular China e inició una carrera política que duró casi cuarenta años, con sólo un breve paso en primera línea, como miembro del Consejo de Seguridad Ciudadana de Torrelavega.

Su hijo, Javier López Estrada, es ahora alcalde de Torrelavega y ha sido concejal regional junto con su padre en las dos últimas legislaturas. Su hijo, Javier López Estrada, contó en algunas ocasiones una anécdota que ilustra el carácter travieso de su padre. Cuando era novato, el policía le preguntó al entrar por la puerta del ayuntamiento: “¿Entonces quién eres?”. “Vasco Núñez de Balboa”, respondió. El agente destacó que el conquistador español se convirtió así en la persona más distinguida que ha visitado el ayuntamiento de la capital del Besaya.

En 1995 llegó por primera vez al Ministerio de Cultura y Deportes en el gobierno de José Joaquín Martínez Sisso (PP). Posteriormente ejerció como alcalde de Torrelavega, tras lo cual regresó al ministerio con más dotes turísticas.

La mano derecha de Revilla también pasó por un período doloroso, al tener que ser sacrificado por su propio partido cuando el PPP inició un proceso judicial en su contra. El pleito provocó muchos alardes y acabó en ruinas, pero tras varios años de intenso fuego judicial, Marcano se transformó en un mártir del regionalismo. Procesos como la legendaria desaparición de cuadros, El Soplao, Fábrica Vestas, Casa de los Gorillas de Cabárceno o el caso de carreras que evitó con sentencia de no culpabilidad.


Revilla acompañó a Marcano a un servicio conmemorativo para sus seguidores luego de que fuera absuelto en un caso legal pendiente.

“Tranquilo, sereno, equilibrado, confiado.” Esta fue su respuesta cada vez que le preguntaron sobre su futuro judicial en aquel momento. Posteriormente regresó con plena autoridad. Miguel Ángel Revilla, que le reeligió ministro de Industria, Turismo, Innovación y Comercio en la última legislatura, recuperó al pueblo que siempre había estado a su lado y le devolvió el honor. “Estás limpio”, le dijo en un gran evento frente a cientos de seguidores. Ahora diputado al Parlamento de Cantabria, era muy consciente de los cambios en la dirección de su partido y de la carrera política de su hijo, en quien había implantado sus propias ambiciones políticas.

Cantabria ilimitada

Soñaba con una “Cantabria infinita”, eslogan que se popularizó bajo su autoridad como atractivo turístico que aún hoy existe. Un político impulsivo y creativo, estaba en la oficina desde las siete de la mañana y podía dar recorridos improvisados ​​por cualquier trabajo en progreso. A sus colaboradores les costaba seguir el ritmo de la elegante seductora, que vestía jerseys de cuello alto, trajes a rayas, incluso sombreros y gabardinas y tenía una colección de cien corbatas.

Marcano, político de alto perfil intelectual y cultural, abrazó la ópera con la misma pasión -la dirección dorada del Palais des Festivals protagonizó representaciones de un alto nivel que nunca se repitieron- y los partidos de su primer equipo, el Tropeson de Tanos. Porque solía recitar a modo de diatriba que era de Tropp, de Gimnasia, del Atlético, del Real Madrid y de España. También es amante del ciclismo y los bolos. Lo más importante, la comida. Hombre goloso, defendió y promovió el hojaldre de su ciudad entre su cofradía, que elogió este producto típico.

Tres líderes históricos del regionalismo cántabro han quedado huérfanos. En el cartel simbólico de la República Popular China sólo queda Revilla: Rafael de la Sierra, fallecido en 2019, y Javier López Marcano, quien falleció la madrugada del 2 de abril de 2026, también a temprana edad. Tiene sólo 71 años.

La pieza favorita de Wagner, las Valquirias, canta su grito de guerra mientras llevan a sus héroes caídos al Valhalla, donde los muertos se unen a Odín en la preparación para una batalla apocalíptica. Marcano es un estadista infinito que ha estado ahí.

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