Primero, a las once y media de la mañana del viernes, la sala estaba casi llena de gente: amigos, fans de distintas edades, periodistas e incluso algunas mujeres. Es una feliz coincidencia (o no: … quién sabe). También hay un anuncio de un bono cultural y otro de una conferencia de mama. Esto no es una broma.
Luego, “Torrente”, que es todo lo que se puede esperar de un Torrente: chistes gays, chistes chinos, chistes moriscos, chistes trans, chistes sexistas, chistes microsexistas, comida sucia, Canita Brava, Juan del Val, Bertín Osborne, Paquito Arévalo… ese tipo de cosas. El último número fue del 2014, y la gente pensaba que lo que entonces era viejo o divertido hoy sería punk, pero no es así: esta es una marca para todos los públicos. O sea, no hay nada en Torrente que sea peor o más escandaloso que lo que pasó en X o en el Congreso. O sea: “Torrente” es tan villano como “El Hormiguero” (también aparece Pablo Motos), tan impredecible como Trancas y Barrancas, y eso es todo lo que el público permite.
Ya os lo advirtieron al principio: una parodia satírica de Santiago Segura. De esta manera no nos perderemos. Hay otra etiqueta: cualquier parecido con la realidad es… una putada.
De todos modos, comencemos. Aquí, Torrent fue reclutado como miembro de NOX, partido que aspiraba a gobernar España, cuyo presidente era Pedro Vilches del PSAE (Partido Socialista Español Contra el Fascismo). El resto del Congreso lo completaron PAPE (Asociación de Partidos Patriotas Españoles), Restar y Pudimos. Otro personaje clave fue Jacobo Carrascal, que tomó Viagra.
Entre mítines y mítines, el Torrente va ganando popularidad. Su referente, dijo, era Ábalos, “aquel ministro, un artista, que se llevó una furgoneta llena de prostitutas a un hotel nacional y todas pagaron sus impuestos”. Era todo un poco así, como una revista de noticias sobre una cena familiar o un bar de la esquina, lo cual no es de extrañar porque lo hemos visto todo, lo hemos oído todo; A estas alturas nos hemos quedado estupefactos, nos hemos reído: la realidad se había parodiado antes de que llegara Santiago Segura con su humor. Es decir, la película es mitad UCO, mitad española, pero lo que me pareció interesante fue el público de la convención, donde “Ride” parecía abrazar el naturalismo del último cine español.
Torrent se ríe de todos y de sí mismo, por eso Willy Barcenas cantó esta canción para la película y juró como tesorero, por eso NOX es el partido del pueblo y de la clase alta. Supongo que al reírme de todo el humor se fue apagando, dejándome igual que cuando escuché estas palabras: No soy ni de izquierdas ni de derechas, pero… Mientras pensaba esto, las risas surgieron de varias filas. Creo que eso es lo que dijo Torrent en defensa del matrimonio gay: “A ver, si los gays quieren casarse, que se casen. ¡Al diablo, como todo el mundo!”.
Pese a las persecuciones y escenas, el suspense reside en los cameos, que se acumulan como un censo memético: la lista va de Nacho Cano a Omar Montes, de Carlos Herrera a Vito Quiles, de Lucía Echebarría a Jordi Evole, de Danny Guiza a Kiko Rivera, de Wyoming a Leo Harlem. Aunque Sánchez tiene más miembros en el gabinete, hay más cameos.
Cuando salí me preguntaron: ¿Kevin Spacey va a salir? Pero la pregunta es: ¿se han reunido en Moncloa?
Ahora a analizar la taquilla, ¿cuáles serán los ingresos de taquilla este fin de semana, será un récord? Así podremos entretenernos unos días, mientras Santiago Segura estará feliz y millones de personas más lo estarán.