En la carrera por los números, las cifras y los porcentajes, somos testigos de los días en que la fraternidad publica su balance de la próxima noche de la temporada confesional solicitando y recogiendo votos en vivo. Los números están lejos de ahuyentar a los fantasmas … La implosión en las grandes zonas navideñas de la ciudad se suma a las inminentes nubes oscuras. El debate continúa y aunque muchos optan por la estrategia de ser un mal defensor, patear el balón hacia adelante y seguir adelante, la realidad no es discutible.
Todo el mundo está de acuerdo en que probablemente siempre habrá alguna oveja descarriada en el campamento base de la montaña que hay que escalar: unas normas generales aplicadas uniformemente en todas las empresas serían una idea fallida. En otras palabras, es lo mismo. Cada hermandad debe formular su propio sistema en función de su propia situación. ¿O Macarena y Santa Marta son lo mismo? Sin embargo, las autoridades, algunas de ellas durante la Semana Santa, pueden brindar orientación para evitar situaciones indeseables incluso si quieren escapar de temas difíciles.
Tomé prestado el método de la fiesta en el bar de un amigo y funcionó. El arzobispo haría bien en establecer criterios que cumplan con los requisitos para ser miembro del Consejo Rector o padrino de un recién nacido en el sacramento del bautismo. Es decir, si usted, por cualquier motivo, considera oportuno unirse a la nómina de tal o cual fraternidad, sin estar “en sincronía” con la Iglesia, de la cual la fraternidad es parte integral, entonces inevitablemente estará “en sincronía” con su fraternidad, llevando a los nazarenos a -recuerden esto- el tiempo de la penitencia. Vestir el manto, que es consigna de la fraternidad, es menos que recibir los sacramentos del Bautismo, la Sagrada Comunión y la Confirmación. Este es sólo el primer paso y no está nada alejado de la realidad. Aquellos que no están dispuestos pueden haber acertado en la ventana equivocada.