Fuertes exclamaciones resonaron en la platea del Teatro Español de Madrid durante la escena final martir, Los resultados se revelan. El golpe que hizo que Jacinto Benavente completara esta obra hace un siglo sigue vigente, y esta nueva obra pone en riesgo todo lo que hay en la trama, quitando el contexto habitual del premio Nobel para construir sus textos para conectar con el público de su tiempo, que es lo que hace que estos textos sean antiguos después de su tiempo. La directora Natalia Menéndez se centra en la trama y la envuelve en una atmósfera poética que recuerda a Lorca, todo lo contrario de Benavente. La propuesta es loable, pero Benavente no es Lorca, y si quitamos el contexto lo que queda es un culebrón.
Como telenovela, esta producción es tan convincente como los dramas de época que circulan por televisión. El público lo disfruta de la misma manera. De hecho, fue un éxito en México hace una década como telenovela. Pasión, celos, tensiones familiares, asesinato y venganza. El entramado dramático de Benavente es infalible y transparente. La adaptación, realizada por el propio Menéndez en colaboración con Juan Carlos Rubio, lo higieniza al máximo del título, eliminando el artículo persona no amada. Elimina caracteres, diálogos y expresiones que ya no estén en uso. Acelera el ritmo y mantiene el enfoque, pero pierde el control del drama, obligándolo hacia la tragedia. Los resultados son exagerados.
Esto también afecta la interpretación. Los actores están locos en muchos momentos. Entre el resto de actores destacan Aitana Sánchez-Gijón y Goizalde Núñez. Mantienen la funcionalidad entre los dos. El primer personaje fue Raymonda, quien aportó sus propios matices al papel. Núñez encarna la naturalidad de la criada, admirable en un ambiente tan fuerte.
Cada vez que Benavente vuelve a los escenarios, también lo hace el debate sobre el viejo y el nuevo drama español. De todos modos, vale la pena preguntarse por qué y por qué vuelve. Si bien los teatros públicos de Madrid tienden a retroceder hacia el pasado, la respuesta se puede encontrar en el pasado mismo. En 1988, el periódico publicó un artículo titulado “ Benavente podrá retomar pedidosEduardo Haro Tegren comienza así: “Detrás de los asientos se veía un mar de cabezas grises, blancas con reflejos azules. Abrigos de piel, bastones, unas toses profundas y a veces dramáticas: la burguesía ha vuelto al teatro. De nuevo a España, a ver a Benavente. Otra vez. Es la vuelta del orden”.
martir
Texto: Jacinto Benavente. Dirección y adaptación: Natalia Menéndez. distribuir: Aitana Sánchez-Gijón, Juan Carlos Velido, Lucía Juárez, Goizalde Núñez, José Luis Alcobendas, Dani Pérez Prada, Alex Mora, Antonio Hernández Femia. Teatro español. Madrid. Hasta el 26 de abril.