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La tenista Nami Osaka (28) es la protagonista indiscutible ante los espectadores y las cámaras del Abierto de Australia, primer Grand Slam del año, celebrado este martes en el Rod Laver Arena.

Se entiende que A la ex número uno del mundo le encanta todo lo relacionado con la moda, pero nadie esperaba que brillaría tanto cuando saltó al campo contra la croata Antonia Ruzic.

Osaka era como un desfile de alta costura, con trajes azules de moda apareciendo a un ritmo elegante, y sombreros, velos y paraguas blancos como accesorios elegantes. La japonesa mostró compostura mientras caminaba desde el vestuario hasta su banquillo. Allí, después de saludar solemnemente al atónito público, cerró su paraguas y dejó con cuidado su sombrero y su velo.

La dos veces campeona australiana Naomi Osaka, que ganó el partido (6-3, 3-6, 6-4), comentó con igual gracia su llamativo conjunto tras abandonar la pista: “Tiene forma de medusa y es realmente bonito”. También agradeció al creador del vestido, Robert Wun, por “interpretar a la perfección la idea que quería plasmar”.

Wun, un diseñador que vive entre Hong Kong y Londres, ha vestido a celebridades internacionales como Ariana Grande y Beyoncé, pero nadie ha lucido nunca una de sus creaciones minutos antes de golpear la pelota en un Grand Slam de tenis.

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