La idea parece sólida. Si los activos congelados de Rusia en Europa no pueden embargarse legalmente, al menos pueden servir como garantía. Siguiendo esta lógica, la Comisión Europea (CE) ha lanzado un programa de préstamos a Ucrania que, según la última versión pública, Se utilizarán hasta 165 mil millones de euros de activos del Banco Central Ruso como garantía directa.
Aquí comienza la parte sutil. Porque esto no sólo ejerce presión sobre la legitimidad internacional, sino que también crea riesgos económicos inmediatos con implicaciones de represalia y podría hacer que las empresas europeas que hacen negocios en Rusia pierdan la mitad de sus activos.
El BCE marca distancia, Moscú comienza a contraatacar
Hasta ahora, el modelo se ha mostrado cauteloso. El G7 acordó en 2024 que los intereses generados a partir de las reservas rusas retenidas podrían fluir hacia Ucrania. Así nació el mecanismo ERA (Extraordinary Revenue Acceleration), el primer préstamo de 50.000 millones Sólo respaldado por rendimientos, sin capital involucrado. La idea es clara. Evite cualquier acción que pueda parecer una solicitud encubierta.
Pero Bruselas va más allá. Ya no se trata sólo de una cuestión de lucro. Según varios documentos filtrados a los medios, el plan europeo prevé formalmente utilizar como garantía los activos del banco central ruso, la mayoría de los cuales son bonos soberanos depositados en la cámara de compensación financiera Euroclear, con sede en Bruselas. Para el Banco Central Europeo (BCE), esto ya es demasiado.
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, dijo que el marco legal era tensión. Esfuerzo forzado. No porque el capital se vea directamente afectado, sino porque se crea una estructura en la que el capital se compromete implícitamente. Esto abre un nuevo frente.
Al BCE le preocupan dos cosas. Uno es legal. Otro, la reputación. Si el euro se considera una moneda Puede usarse para mover reglas cuando sea apropiado, Pérdida del estatus de reserva internacional, especialmente entre los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Indonesia)
Mientras tanto, Rusia prepara una respuesta y las empresas europeas lo saben. Estas amenazas no son nuevas. Pero esta vez Moscú dio a conocer los nombres, los números y el calendario. Según fuentes recogidas por Reuters y EU Perspectives, el Ministerio de Finanzas ruso ha diseñado un marco legal Acelerar la nacionalización de los activos corporativos europeos Si la Comisión Europea planea seguir adelante. La lógica es sencilla. Si tocas nuestra capital, tocaremos la tuya.
Esto no es un engaño. El gobierno ruso estima que estos activos europeos en Rusia valen más de 200 mil millones de euros. Algunas empresas, como Auchan, Bayer, Raiffeisen, TotalEnergies, Engie o Pirelli, todavía operan en Rusia. Muchos aguantan en modo de supervivencia. Otros se ven obstaculizados por licencias, regulaciones locales o incapacidad legal para vender.
Según cálculos del CELI de la Universidad de Yale, Rusia ha perdido más de 90 mil millones de euros debido a las desinversiones forzosas desde que comenzó la guerra. Pero el golpe más grande puede estar aún por llegar. Porque ahora estamos hablando de nacionalización directa. Pierdelo todo. Desde la perspectiva rusa, esto es legal.
El nuevo mecanismo permitirá subastar activos occidentales casi de inmediato. Las condiciones están listas. El instrumento legal ha sido aprobado. La señal simplemente se perdió.
Euroclear y Bélgica toman protagonismo
La sede de este gran centro financiero se encuentra en Bruselas. Esto convierte a Bélgica en un objetivo perfecto para futuros litigios. Euroclear gestiona aproximadamente 190 mil millones de euros de activos soberanos rusos congelados. Aunque la UE intenta repartir responsabilidades incluyendo a otros países como Alemania, Francia, Suecia o Irlanda, Bélgica Sigue siendo el eje estructural del sistema.
Por ello, el gobierno belga pide garantías muy específicas. Quería saber quién pagaría si Rusia no pagaba. Se pregunta quién responderá si llega un litigio internacional. Se pregunta hasta qué punto se puede ampliar el derecho internacional sin provocar un cortocircuito en todo el sistema jurídico europeo. Por ahora, no hay una respuesta clara por parte de Bruselas. Y la presión está aumentando.
El mundo entero está mirando y tomando nota.
Más allá de la pelea entre la UE y Rusia, hay otro bloque que hace cálculos. Estos movimientos han sido analizados cuidadosamente en países como India, Brasil, Arabia Saudita o Sudáfrica. Porque si el capital del banco central puede utilizarse como garantía para decisiones políticas, entonces las reservas en euros ya no serán intocables.
Un informe reciente del Consejo de Relaciones Exteriores señala un patrón claro. Cada vez que Occidente inicia tales sanciones financieras Los bancos centrales de otros países y regiones reequilibraron sus reservas. Ya lo han hecho tras la imposición de sanciones al banco central de Irán. Lo repitieron después del bloqueo de Venezuela. Ahora, la tendencia está regresando a Rusia.
El estatus del oro, el yuan chino e incluso monedas más pequeñas como el franco suizo o el dólar australiano aumentarán como refugios seguros alternativos. Éste es el riesgo sistémico que el BCE está tratando de prevenir.
Sin embargo, aún está pendiente el diseño final del préstamo. El marco legal aún no ha terminado. Bélgica sigue sin firmar. Pero lo que antes era un debate hipotético se ha convertido ahora en una propuesta concreta con un claro apoyo de países como Estonia, Irlanda o Polonia.
Mientras tanto, el G7 planea seguir operando con más cautela. Ésta es una distinción importante. Mientras que Estados Unidos y el Reino Unido sólo han tocado los rendimientos, Bruselas ha tratado de convertir el capital congelado en garantía activa. Aunque no cambie de manos, el mensaje es el mismo.
Los últimos datos proporcionados por Euractiv confirman que la exposición europea a Rusia supera los 180.000 millones de euros sólo en los sectores de banca, distribución y energía. Un gran número de estas empresas han pedido a sus gobiernos que detengan el progreso del plan. Pero el espacio fiscal se está reduciendo y la ayuda a Ucrania no puede retrasarse.
El BCE insistió en que todavía había margen para corregir el rumbo y que Moscú seguía manteniendo latentes sus amenazas. Bruselas enfrenta riesgos no sólo en su relación con Rusia sino también en su papel como emisor confiable para el resto del mundo.