Nada genera más expectación que un delicioso postre. Si hablamos del equipo más famoso del continente asiático, es Taiwán que juega en otra liga. Su historia culinaria está marcada por influencias chinas y japonesas y una fuerte cultura de mercado nocturno, lo que explica por qué los dulces taiwaneses son diversos, creativos y muy centrados en la textura. Aquí el dulzor busca algo más que sabor: busca contraste, frescura y sorpresa.
En este viaje a la repostería taiwanesa surgen nombres que cualquier viajero ha visto o probado: té con leche de burbujas, granizado de mango o mochi taiwanés, los dulces del día a día. Puede que Taiwán esté dividido entre ciudades modernas y templos tradicionales, pero una cosa lo mantiene unido: la vibrante reinvención de los dulces en cada esquina.
1. Té con leche de perlas
Símbolo moderno del país. Té con leche o fruta y servido con perlas de tapioca masticables. No es sólo una bebida, es un postre que se puede comer en cualquier momento del día.
2. Hielo raspado de mango
Cubitos de hielo muy finos cubiertos con mango fresco, leche condensada y, a veces, helado. Refrescante y muy popular durante el verano, es uno de los dulces más conocidos del país.
3. Bolas de taro
Las bolas de taro y de batata tienen una textura elástica y se pueden combinar con sopa dulce o hielo. Son un clásico para mercados y tiendas especializadas.
4.pastel de piña
Tortitas pequeñas rellenas de mermelada de piña. Son uno de los dulces más típicos y uno de los souvenirs gastronómicos más populares.
5.Jalea Aiyu
Gelatina natural elaborada a base de semillas, servida fría con limón y azúcar. Ligero, refrescante y muy consumido en climas cálidos.
Taiwán demuestra que los postres se pueden jugar y texturizar. Sus dulces cuentan la historia de los mercados nocturnos, el hielo, el té y la cocina en constante evolución. A veces, aprender sobre un país comienza con lo que se bebe con una pajita… y luego se mastica.