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Nada genera más expectación que un delicioso postre. Si hablamos del equipo más famoso del continente americano, es Brasil el que juega en otra liga. Su historia culinaria está marcada por tradiciones indígenas, africanas y portuguesas, lo que explica por qué los postres brasileños son ricos, dulces y queridos. Aquí el azúcar no se esconde: se celebra. Estos cinco clásicos lo han dejado muy claro.

En este viaje a la repostería brasileña surgieron nombres que todo viajero ha oído hablar o probado: brigadeiro, quindim o pudim, esos dulces que forman parte de cumpleaños, sobremesas y todo tipo de celebraciones. Brasil puede estar dividido por vastas regiones y culturas muy diferentes, pero una cosa lo mantiene unido: su relación festiva y cotidiana con los dulces.

1. brigada

El postre más popular del país. Está elaborado a base de leche condensada, cacao y manteca y se presenta en forma de pequeñas bolitas recubiertas de chocolate granulado. Es fundamental para cumpleaños y celebraciones y forma parte de la infancia de millones de brasileños.

2. Pudim de Lett

La versión brasileña del flan, extra cremosa y muy popular. Se elabora con leche condensada y caramelo y aparece en comidas familiares y restaurantes. Este es un postre básico y omnipresente.

3. Quedim

Un dulce de origen colonial elaborado a base de yemas de huevo, azúcar y coco. La textura es brillante y densa y el sabor es muy rico. Esto es típico de la repostería tradicional y de celebraciones especiales.

4. Pekín

Similar al brigadeiro, pero elaborado con coco en lugar de cacao. Se cubre con azúcar o coco rallado y suele acompañarse de brigadeiro en fiestas y mesas de postres. Es uno de los clásicos más reconocidos.

5. Kokada

Postre elaborado a base de coco rallado y azúcar, habitual en las zonas costeras. Se presenta en pequeñas porciones y se vende en mercados y puestos callejeros. Es simple, directo y amado por la gente.

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