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La ministra Lenia Batres ha lanzado una campaña para reabrir un juicio a puerta cerrada inicialmente provocado por el fraude. El pleno de la Corte Suprema se dividió en noviembre, cuando el tema se debatió por última vez, y la mera posibilidad de que continuara llevó a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y a algunos dirigentes de Morena a marcar los límites del tribunal después de las urnas. El proyecto quedó postergado y pendiente, pero este lunes el tema volvió al centro de la mesa de negociación en la presentación de Batres, que incluyó un párrafo al efecto, aunque nada tuvo que ver con el fondo del tema en discusión: si el Alto Tribunal podría revisar la sentencia de la extinta sala en un juicio de amparo directo. El pleno rechazó por unanimidad esta hipótesis, pero la situación con el párrafo se ha deteriorado, y el ministro se niega a retirarlo a pesar de las peticiones de siete de nueve colegas.

Según juristas consultados, esta es la primera vez en la historia del tribunal que sus miembros se niegan a ajustar el texto a pesar de ser una minoría absoluta. La intransigencia del ministro desembocó en una solución salomónica confusa, que, sin embargo, sentaría un precedente. El párrafo permanecerá en el proyecto aprobado, en contra de la opinión mayoritaria, pero el documento que firmarán los jueces reflejará su desacuerdo sobre la controvertida cláusula, que no vincula jurídicamente a los ministros. El jurista Fernando Sosa Pastrana lo resumió: “Es como si la ley promulgada tuviera un plan original, pero de las consideraciones hay que destilar las disposiciones válidas”. La jueza, que pronto será la próxima presidenta del Tribunal Supremo, abrió la puerta a que cualquiera de sus colegas se negara a respetar la voluntad de la mayoría en el futuro, ya que llegó a considerar estos elementos como propiedad del presidente y no del pleno.

El párrafo que dio origen a la controversia señala que el pronunciamiento sobre la revisión de sentencias “no prejuzga los criterios que pueda adoptar la nueva integración de la SCJN respecto de la figura de la cosa juzgada fraudulenta”, una inclusión innecesaria según sus pares, pero que pretende allanar el camino a su posición en el próximo debate sobre la postergación del proyecto, que gira en torno a la aplicación de la “nulidad de juicios cerrados” a los juicios mercantiles cerrados.

La disposición establece claramente que este concepto está previsto explícitamente en algunas legislaciones e “implícitamente” en otras, fórmula que no ha pasado desapercibida para Yasmín Esquivel, quien es la más vehemente contra la posibilidad de reabrir el juicio. El Ministro rechazó esta disposición, contrariamente al precedente del Tribunal Superior sobre esta figura, y destacó que aún no existe una resolución con votos suficientes para interrumpir o poner fin a este precedente.

Una votación sobre el tema en noviembre dejó al tribunal casi dividido por la mitad: cinco ministros apoyaron la reapertura del arbitraje y cuatro se opusieron. Sin embargo, se necesitan seis votos para producir normas obligatorias, por lo que el departamento encabezado por Butres aún no es lo suficientemente fuerte. Algunos ministros, como los presidentes Hugo Aguilar, Loretta Ortiz o Irving Espinoza, que anteriormente habían apoyado la reapertura del juicio bajo el supuesto de fraude, se distanciaron esta vez y argumentaron que las cifras presentadas por Batres deberían ser debatidas en otro momento.

“Creo también que la nulidad de un juicio concluido es un tema diferente y que la cosa juzgada debe entenderse separada y autónomamente (…) También creo que eso es improcedente y que no incide en la cuestión del párrafo 52, porque ese es otro tema, otro debate”, señaló Aguilar. Lo mismo dijo Ortiz, mencionando proyectos propios que aún están por abordarse. “Sobre el tema que va a ser analizado, es precisamente su servidor quien va a abordarlo, así que creo que es el momento de discutirlo”, dijo, añadiendo: “La anulación del proceso y la cosa juzgada son figuras diferentes”.

El pleno abordó el último desafío del Secretario Butres sobre el tema, pero el asunto sigue pendiente a la espera de que Loretta Ortiz traiga de nuevo el tema pendiente a la sesión. La propuesta no obtuvo la aprobación unánime de los ministros, que se negaron a reabrir el juicio finalizado por sus predecesores el lunes, y se espera otro acalorado debate. Si ningún ministro cambia su postura sobre la votación de noviembre, se anulará la posibilidad de procesamientos citando incidentes de fraude como punto de partida.

Quienes apoyan hacerlo se enfrentan a dos problemas: primero, pretenden aplicar normas civiles a casos comerciales; En segundo lugar, como señalaron algunos ministros en otoño, proponen utilizar normas locales en lugar de normas federales. La jurisprudencia del Tribunal señala que esta acción de revocación “es inadmisible incluso en casos de procedimiento fraudulento si la legislación procesal no lo tiene en cuenta”. Sin embargo, para una sección del tribunal, cuando surge un conflicto, el deseo de justicia tiene prioridad sobre los procedimientos específicos que definen la justicia. La sesión plenaria del lunes apoyó unánimemente el principio de cosa juzgada, pero aún queda pendiente un litigio en otro frente.

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