El cara a cara entre Laporta y Víctor Font por la presidencia del Barcelona acabó en empate técnico en el debate final antes de las elecciones del próximo domingo. Se presentaron dos visiones del Barça: una idílica, defendida por Laporta, y otra crítica, adelantada por Feng. “Me comprometí a devolver la esperanza y lo hemos logrado. Sigamos por este camino”, argumentó el expresidente. “El domingo tenemos una oportunidad única: un Barça confrontativo o unido. Un Barça restrictivo o imparable”, advirtió Fonte. De rápido a lento, Laporta siguió atacando para defender su gestión. Con un programa menos sólido pero un mejor candidato que en 2021, Fonte no retrocedió ante los ataques de Laporta. Sin embargo, fue reprimido.
La frialdad, e incluso un toque de distanciamiento en ocasiones, que había caracterizado la campaña preelectoral de Laporta se hizo añicos al comienzo de la campaña. Así consigue que su equipo lo entienda. Así quedó demostrado durante el primer debate en el panel Gordo. Esto es lo que exageró en el debate de la noche del jueves en TV3 y Radio Catalunya. “Ahora Fonte, con el apoyo de Bartomeu, quiere destruir todo lo que hemos gastado mucho dinero en construir. Hemos construido un gran equipo y el club está financieramente sano. Con Fonte y su equipo, todo será destruido y volveremos al pasado reciente. No podemos correr este riesgo. Si creemos en el futuro que hemos construido, nos esperan años emocionantes”, atacó el expresidente desde el principio. Víctor Font, por su parte, quiso seguir con el mismo guión de siempre. Al menos, al igual que la Font 2026, el discurso no es tan rígido como el del evento de 2021, pero sí igual de tranquilo. Font respondió: “Tenemos que elegir entre el modo adversario y un presidente repartiendo carnés del Barcelona, o abriendo una discoteca para turistas”.
Cuando llegaron a TV3, tanto Fonte como Laporta estaban serios. Sin risas. Los ánimos entre los candidatos se suavizaron ligeramente en el set. No duró mucho. Laporta no quiso. El expresidente se mostró impaciente y pasó a la ofensiva, demorándose un tiempo en poner el nombre de Erling Haaland sobre la mesa. La candidatura de Fonte pretendía firmar un acuerdo de primera vista para fichar al delantero del Manchester City. “Nadie tiene ningún contacto con él ni con su agente”, intervino la agente del noruego, Rafaela Pimenta. Laporta insistió: “El agente la ha rechazado. Es contraproducente”. Fonte mantuvo un tono tranquilo y trató de llevar el balón a su campo, también al campo de juego: Deco. “La principal virtud de entrar en el club fue ser socio y amigo de Echevarría, un hombre de ideología franquista. Nunca ejerció como director deportivo. Mateusz Alemany, el hijo de Johan Cruyff y otro gran profesional, fue sustituido”, afirmó.
“Si cambias a Deco, se sentirá incómodo. Supones una amenaza para el futuro del Barça. Deco es mucho mejor que Mateu. Puede que Mateu conozca el fútbol que yo conozco, pero Deco tiene el mismo lenguaje que el entrenador, que es rico. Echevarría es una persona de confianza, me ayuda con la Liga y con la Federación Española de Fútbol. Con él, en el vestuario, es muy armonioso, tiene una buena relación con Deco. Además, tiene capacidad para resolver conflictos. “En su proyecto deportivo, uno es analista de opositores (Carles Planchart); (Albert) Puig tiene la ventaja de escribir un libro sobre lo bien que lo hace, y el último es un restaurador (Francisco Cos)”, señaló sarcásticamente Laporta.
Font defendió su proyecto asegurando que “son personas que conocen el club porque han trabajado para él” y se apresuró a citar el nombre de Lionel Messi: “Estamos trabajando en un proyecto para el futuro de Messi. Si llegara a ser presidente de honor como Johan (Cruyff), estaríamos encantados. Cortar lazos con Messi nos costará cientos de millones de dólares en ingresos, como Nike y Jordan. Tenemos el corazón roto ese agosto y si tiene que jugar algunos partidos”.
Laporta cree que Messi es parte del pasado, no del futuro, y propuso erigir una estatua al argentino “al lado de Cruyff y Kubala”. Además, insistió en que “este reconocimiento y homenaje hay que hacérselo cuando el Camp Nou esté lleno”.
Pero Fonte intentó, entre lágrimas, ahondar en la marcha de Messi en 2021, después de que Laporta no pudiera cumplir el contrato acordado con el padre y agente del argentino: “El Laporta de 2003 presentará una moción de censura contra el Laporta de 2026. No tenemos capacidad de generar beneficios. La directiva ya ha perdido mil millones. Lo llaman salvar al Barça”, explicó Fonte.
Laporta, por su parte, se ciñó a su historia, la misma que dejó constancia en su libro: “Salvamos al Barça de un legado desastroso. Estamos mucho mejor. El club está en el podio de ingresos con más de mil millones de ingresos”.
Fonte mantuvo el tono, mientras Laporta lo suavizaba. El debate fue tenso, pero menos cuando pasó al ámbito social después de una pausa. Respecto a las gradas, Laporta dijo: “Es necesario. Hemos hecho pruebas piloto… Las gradas tienen capacidad para 1.200 personas. Todo el estadio animará. Esto se hará realidad… Su propuesta me recuerda a una oferta de supermercado. Y Barcelona no es un supermercado”. Fonte no está de acuerdo: “Una tribuna con unas 1.000 personas animando… no es suficiente. En el Camp Nou la gente pasa”. Laporta respondió: “Esto no es realista. Podemos competir con las 5.000 personas del oponente. Tenemos que sumar 1.200 personas a 105.000. Ese es el poder del estadio”.
Fonte volvió a poner el foco en los precios de los socios y de las entradas: “Los socios están infravalorados… Firmaste una promesa con el Unión Penez que rompiste… ¿Cómo esperas que confíen en alguien que no cumple su promesa?… ¿Qué le dices a una familia de cuatro que tiene que gastar 636 euros para ir a Sevilla?”. Laporta respondió: “Gracias por la paciencia… Lo único que tenemos que hacer es dar un 50% de descuento a los no abonados… Nos va muy bien y estamos entrando en la fase de consolidación. Luego en la fase de crecimiento”.