Una de las primeras cosas que hizo el estratégico gabinete de Moncloa tras las elecciones parciales fue extrapolar los resultados a las elecciones generales, aplicando la fórmula de reparto de escaños en el Congreso en función de los votos emitidos por cada partido. Esto es lo único que interesa. … El presidente; ya sabe que sus candidatos regionales se dirigen al precipicio. Los expertos teorizan que cuando el PPP pasa al escenario nacional, la disparidad en la representación entre regiones se vuelve menor a medida que el embudo provincial se vuelve más estrecho. Por supuesto, la izquierda sigue perdiendo, pero la relevancia de la fuerza se comprime… mientras el Partido de los Trabajadores Españoles siga en segundo lugar o, como en algunas circunscripciones de Castilla y León, ocupe el primer lugar.
Así, por ejemplo, según los datos de la encuesta GAD3 de ABC, la ventaja de aproximadamente 25 diputados que obtendrá el Partido Popular en Andalucía se traducirá en el mismo porcentaje previsto en el Parlamento que es de 5 o 6, con una brecha mucho menor. Este hecho genera cierto optimismo, además el ascenso de Vox estará controlado por sólo un nuevo miembro del Congreso. El problema de Sánchez sigue siendo el colapso de sus socios, un colapso integral que le impide soñar con una mayoría y, de hecho, reduce sus perspectivas de supervivencia política a la posibilidad de conservar el liderazgo del partido si las encuestas le obligan a abandonar el Palacio de Monclovita.
Conclusión: Una victoria de la derecha en general hoy es una predicción fuerte, aunque es probable que el margen sea mucho menor de lo que predicen las encuestas. Porque también hay que esperar que el PSC y sus aliados separatistas reciban un trato de favor en Cataluña, factor compensador del llamado desastre. La tendencia general de las transferencias de votos muestra pocas señales de cambiar; El muro se ha movido y el sanchismo advierte ahora que hay más gente al otro lado, pero sigue creyendo que tiene capacidad para acotar el campo de oponentes. El sufragio total es una cosa, pero su alcance parlamentario, después de los efectos matemáticos de la Ley de Dehont y de las proporciones del sistema de reparto entre las provincias, es otra.
A esto hay que sumar una constante en casi todas las elecciones celebradas desde la restauración de la democracia (excepto dos): el Partido Socialista siempre sube en las elecciones, mientras que el Partido Popular siempre pierde. Pedro también cree que su atractivo personal en una final con carácter de referéndum, un partido contra un perro con intensidad dramática, ayudará a ampliar su eficaz aparato promocional. Y todos los trucos que tienen a su disposición, como la nacionalización masiva de los descendientes sudamericanos de la diáspora republicana. Derrotas territoriales como la que estaba a punto de afrontar Montero perjudicaron al partido, sus estructuras organizativas quedaron socavadas y le fallaron. Tiene chino, pero no se va a rendir sin librar la batalla final con todas sus fuerzas.