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Las escuelas e instituciones de Cataluña están entrando en una nueva ola de huelgas. Tras las movilizaciones masivas de febrero, los docentes de toda Cataluña se enfrentan ahora a un cierre de cinco días. A diferencia de anteriores protestas, esta estará marcada por el acuerdo alcanzado entre el Gobernador y los sindicatos CCOO y UGT, que desató las tensiones en el monasterio.

Los sindicatos restantes, incluidos USTEC y Profesores de Secundària (los dos principales sindicatos de la educación pública), así como la CGT y la Intersindical, decidieron centrarse en el Ministerio de Educación. Para reforzar su decisión, presentaron una encuesta que el gobierno de El Salvador calificó de “acuerdo histórico” para la educación: el 95% de los 42.965 docentes que votaron (aproximadamente la mitad del personal de los centros públicos) rechazaron la encuesta y dijeron que apoyaban la huelga.

La huelga, que se distribuyó por distritos, afectó al profesorado y al personal de los centros. El lunes será el turno de la escuela de Barcelona y del Baix Llobregat. El martes, Penedès, Tarragona y Abel Terre. El miércoles, Pirineo, Montañas de Arán, Cataluña Central y Lleida. Jueves, Girona, Maresme, Vallès Oriental y Vallès Occidental. Cataluña se declaró en huelga en toda Cataluña el viernes, con manifestaciones de unidad en la capital catalana.

Los sindicatos convocantes insistieron este viernes al Ministerio de Educación en que la mayoría del profesorado rechaza el acuerdo con CCOO y UGT y exigieron al Gobierno que vuelva a la mesa de negociaciones. La portavoz de USTEC, Iolanda Segura, advirtió: “Ésta es la única manera de resolver este conflicto; si continúan bloqueándolo, no podremos completar el concurso adecuadamente”.

¿Qué se acordó y cuáles fueron las demandas de los demás?

El acuerdo, que socava la unidad sindical, fue anunciado el lunes después de semanas de negociaciones entre el Ministerio de Educación y los docentes, y ambas partes reconocieron avances. El anuncio del Gobierno de un “acuerdo histórico” con CCOO y UGT, firmado en el Palacio de Congresos que preside Salvador Illa, suscitó de inmediato la indignación de otros representantes del sector educativo.

El acuerdo incluía inicialmente un aumento de los salarios a través de subvenciones específicas para cada región, actualmente alrededor de 700 euros al mes, lo que es un problema real en las discusiones entre los sindicatos y el Ministerio de Educación, ya que sitúa los salarios de los docentes catalanes entre los últimos de España. El gobierno ha prometido un aumento del 30% en cuatro años, o alrededor de 3.000 euros al año para 2029. A esto hay que añadir los aumentos aprobados por el Estado para todos los funcionarios públicos.

Sin embargo, otros sindicatos tienen en cuenta que esto supone un aumento de los salarios totales inferior al 8%. Tampoco coinciden en que la cifra sea inferior a la acordada entre el Gobierno y los Mossos d’Esquadra. Tampoco ayudaría a restaurar el poder adquisitivo perdido, añadieron.

La demanda de USTEC implica un aumento del 100% en la reposición regional, ya que esta cifra no se toca desde hace 25 años. Pero el Gobernador respondió que ese pedido no se podía cumplir. Además, recuerdan que si se aprueba el presupuesto de 2026, se espera que aumente un 18% respecto al presupuesto anterior, que era de 8.000 millones en 2023.

Por otro lado, los compromisos del Ministerio de Educación con CCOO y UGT también incluyen una tarifa de 50 euros por noche para excursiones (iniciativa que ha encontrado apoyo entre el profesorado), una subvención salarial para el personal educativo, un incremento de 300 millones de euros en recursos para educación inclusiva, o una reducción del número máximo de 20 alumnos por aula en centros de educación infantil y primaria.

A ello hay que sumarle los acuerdos salariales del personal (integradores, auxiliares de educación especial, cocineros, técnicos infantiles…). Este es el único punto que firmó USTEC.

Tensión en el monasterio

Las divisiones entre sindicatos han agriado el ambiente en muchas escuelas e instituciones donde los docentes están realizando manifestaciones en preparación para las movilizaciones de esta semana. CCOO y UGT denunciaron que algunos de sus afiliados habían sido sometidos a tratos inapropiados, humillantes y degradantes en entornos educativos. En un comunicado, UGT prometió que sus representantes serían objeto de “amenazas, muestras de odio y presiones personales” y acusó a otros sindicatos de implicarse mediante acciones o inacciones en algunos chats de docentes.

Tal y como ha confirmado este periódico, hay algunas centrales que declaran a CCOO y UGT como “sindicatos indeseables”. Otras escuelas e instituciones también colocaron carteles llamándolos “traidores” y “ratas”.

La situación obligó a la intervención del Ministerio de Educación, que el jueves envió un correo electrónico a todos los directores de colegios pidiéndoles que mantuvieran un ambiente de respeto y tolerancia. “Nadie debería sentirse inseguro, menospreciado o cuestionado por sus opiniones. Si ve alguna situación de conflicto que pueda violar los derechos de los trabajadores, tiene la responsabilidad de tomar medidas”, advirtieron.

Por su parte, los sindicatos que rechazaron el acuerdo han minimizado estas quejas. “El hecho de que un caso específico se saliera de control no significa que hubo ataques en general. Fueron sólo expresiones simbólicas de enojo”, argumentó Segura.

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