Desde que Abelardo de la Espriella fue elegido presidente de Colombia, cada declaración que hace se ha convertido en noticia o en una riña política. Los fines de semana son una mezcla de ambos. El presidente entrante informó que había establecido un “sistema de defensa de seguridad civil” con la esperanza de detener la extorsión, el asesinato y el robo en las principales ciudades del país. Aunque la extrema derecha no ha revelado muchos detalles sobre cómo opera, la oposición ha avivado temores de paramilitarismo ante la implementación de las duras políticas que De la Espriella prometió durante la campaña electoral.
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