UYQ7FODOMBGSRFTR2BY2YL7NP4.jpg

Deportados de Estados Unidos, sin poder regresar a su país, ahora deambulan por las calles de ciudades mexicanas como Tapachula o Villahermosa, aturdidos y exhaustos. Son mayores, algunos jubilados y han pasado casi toda su vida trabajando como pescadores, cocineros o electricistas en Florida. Tenían documentos preparados hace décadas y tuvieron roces con la ley y les habían impuesto multas de tráfico o encarcelados. Pero no importa, ICE los saca de sus hogares o trabajos y los libera en el limbo en México sin tener idea de cómo ni cuándo saldrán.

“Lloro por la noche, lloro por la mañana. Mira a tu alrededor, todos somos viejos, ¿qué vamos a hacer aquí?” le dijo un cubano de 53 años que lleva 47 en Miami a mi colega Beatriz Guillén en un parque de Tapachula. Más de un centenar de cubanos deportados se encuentran atrapados en la ciudad sureña. México no tiene datos oficiales, sólo el paraguas legal de un acuerdo vigente desde la era de Joe Biden que prevé que México acepte a los extranjeros deportados por Estados Unidos como un “tercer país seguro”. Citando una resolución del Departamento de Seguridad Nacional, un juez dijo que el año pasado deportó a 6.000 cubanos a México en virtud de un “acuerdo no escrito”.

El movimiento sorprendió incluso al Ayuntamiento de Tapachula, que se ha acostumbrado a lidiar con grandes oleadas de inmigrantes en los últimos años. “Esta es una situación completamente nueva para la que nadie está preparado. Nos preocupa”, le dijo a mi compañero en el ayuntamiento. Nadie les advirtió que ya estaban enviando en el viaje por carretera de tres días a cubanos que llevaban meses llegando desde la frontera norte en camiones del Instituto Nacional de Migración. El Ayuntamiento de Tapachula aseguró que aún esperan directivas del gobierno estatal o federal.

Por ahora, todas las preguntas son sobre el futuro de los deportados de México. “¿Por qué los envían a Tapachula y Villahermosa? ¿México recibe fondos de Estados Unidos para hacer cumplir sus políticas migratorias, como lo hace con otros países? ¿Qué protección tienen los deportados en suelo mexicano?” preguntó mi colega retóricamente. Actualmente, los cubanos buscan protección por razones humanitarias para obtener visas que les permitan vivir en México y moverse libremente.

Su estatus es similar al de la apatridia, una identidad vacía entre dos aguas. Para el gobierno estadounidense, “su deportación a Cuba fue considerada poco práctica, indeseable o imposible”. Los casos individuales ilustran esta falta de definición. Jesús Gutiérrez, de 63 años, afirmó que “le dijeron en el centro de detención de Arizona: Cuba no te acepta”. Niolje Rodríguez incluso intentó viajar a la isla desde Tapachula: se presentó en la central de inmigración y pidió ser deportado a su país: “En cambio, me enviaron a Guatemala, regresé de allí, crucé el río y ahora estoy enfermo y durmiendo en la calle”.

Referencia

About The Author