Uno de los mayores escándalos del gobierno de Mariano Rajoy fue el presunto uso de la cúpula policial para espiar ilegalmente a la familia del ex tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, mientras se encontraba en una cárcel improvisada, supuestamente para escapar. … Fue juzgado 13 años después de su despliegue por revelar información sobre fondos de formación irregulares que tenía.
A partir del lunes, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz se convertirá en el único miembro del Consejo de Ministros en ejercer como juez del tribunal nacional, acusado de Delito de encubrimiento, delito de malversación de caudales públicos, delito de invasión de la intimidadpor lo que enfrenta un pedido de la Fiscalía Anticorrupción de 15 años de prisión. Junto a él, enfrentará el mismo castigo su número dos, el exsecretario de Seguridad Francisco Martínez.
Según la larga investigación llevada a cabo por el juez Manuel García-Castellón en el marco del caso Villarejo, el Gobierno de Rajoy destinará al menos 57.943 euros a la operación de espionaje contra la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, y su hijo Guillermo Bárcenas -ambos declarados perjudicados durante el juicio- durante casi dos años. El operativo de vigilancia fue bautizado como “Cocina”, por el apodo de uno de los agentes implicados, a quien el exjefe policial José Manuel Villarejo llamaba “El Chef”. Este operativo de vigilancia se pondrá en marcha en julio de 2013, días después de que el responsable de la cuenta del PP fuera puesto en prisión preventiva en relación con el caso Gürtel.
La Fiscalía Anticorrupción intentó que María Dolores de Cospedal, entonces secretaria del Partido Popular, compareciera ante la causa para su investigación, pero este intento fue desestimado por la audiencia nacional. Ella era uno de los testigos esperados, al igual que Mariano Rajoy, que según los cargos (entre otros, el Partido Socialista Obrero, entonces en la oposición y ahora en el Gobierno) era el principal interesado o beneficiario, por lo que la información que poseía Bárcenas no podía perjudicarle y hacerle caer. Sin embargo, al final, la sentencia de 2018 en el caso Gürtel desencadenó una moción de censura para expulsarlo de La Moncloa. El ex ministro Fernández Díaz y su ex número dos Francisco Martínez, al igual que el Partido Socialista Obrero Español, pidieron al Partido Popular sentarse en el banquillo como participante rentable en la operación, pero un juez ha descartado esa posibilidad.
Casi una docena de controles
Una decena de policías, empezando por Eugenio Pino, máximo responsable operativo de la policía y ex subdirector de operaciones (DAO), participarán en el seguimiento del entorno de Bárcenas y también estarán en el banquillo de los acusados, incluido su entonces abogado Javier Gómez de Liaño.
El objetivo de la operación de la Policía Paraguas era evitar la exposición de información sobre la financiación ilegal del PP mediante vigilancia en la vivienda familiar, acceso al estudio de pintura y restauración de Rosalía Iglesias o intervención del teléfono. Recibieron al menos dos teléfonos móviles y una tableta electrónica arrojados por el extesorero, con la ayuda de Sergio Iglesias. Según la fiscalía, mientras colaboraba en la operación cobraba 2.000 euros mensuales gracias a la confianza depositada en él por la familia Bárcenas. También se le ofrecerá un puesto en la policía nacional (aunque esto aún no está confirmado). Actualmente se encuentra suspendido del trabajo y sin sueldo.
Según la investigación, Ríos habría volcado información del dispositivo de Bárcenas en un dispositivo que, según la agencia anticorrupción, acabó en manos del exsecretario de Estado de Seguridad y exministro Fernández Díaz. Este será uno de los aspectos más relevantes del juicio que la fiscalía intentará acreditar a través de testigos y peritajes.
En su artículo de defensa, el exministro de Seguridad apuntó a la posible implicación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)
Además de Eugenio Pino, en el despliegue también participó el exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía (UCAO) Enrique García Castaño (exento del caso por motivos de salud) y asignó 70 militares y varios vehículos; el exjefe de la Secretaría del Interior (UAI) Marcelino Martín Blas y el comisario José Manuel Villarejo, Andrés Gómez Gordo, José Luis Olivera, José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díez Sevillano. Los requisitos de sentencia variaron para todos, desde dos años y medio para Martin Brass hasta 19 años para Villarejo.
Grande Marlaska, actual ministra del Interior que presidía la sala penal en el momento del incidente, solicitó que la declaración se hiciera por escrito
En su informe de defensa, el exsecretario de Estado de Seguridad señaló que en agosto de 2013, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), encabezado por la entonces exministra Soraya Sáenz de Santamaría, pudo haber estado involucrado en la vigilancia a Bárcenas. La Fiscalía lo considera no probado y no resuelto en este caso, aunque también está implicado Félix Sanz Roldán, exjefe del centro de inteligencia y enemigo de Villarejo. testigo. Cita. En la lista de testigos también figura el exvicepresidente de gobierno y exministro del Interior Juan Ignacio Zoido.
Quien pidió declarar por escrito fue el magistrado y actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marasca, quien era presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional en el momento del presunto despliegue ilegal del Gobierno para recuperar información de Bárcenas.