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Antonio Castillo Algarra, uno de los directores artísticos del Ballet Español en la Comunidad de Madrid y responsable del Ministerio de Educación hasta ahora dirigido por Emilio Viciana, ha dimitido. Castillo Algarra, que no tenía ningún cargo en el Gobierno pero sí plenos poderes en el Ministerio, abandonó el cargo tras la destitución de Veciana y la salida forzosa de tres diputados del Partido Popular en el Parlamento el martes.

Se trata de la mayor crisis interna del presidente del Ejecutivo y de los partidos políticos de Madrid desde que Isabel Díaz Ayuso llegó al poder. La última razón es que no sólo un director fue despedido. Ha caído una familia, el grupo de los llamados “Pocholos”: diputados y altos cargos muy jóvenes, de perfil extremadamente conservador y poca experiencia en la gestión o en la política, que respondían a Algara. No tiene oficina dentro de la comunidad sino que opera desde la sede del Teatro del Canal en pleno barrio de Chamberí, donde hasta ahora dirige una organización creada por el gobierno de Ayuso a su imagen y semejanza: el Ballet Hispánico de la Comunidad de Madrid. Anteriormente dirigió una academia de preparación de exámenes en el sector privado y actuó en teatro.

El director y libretista ha expresado su decisión de poner fin a sus funciones en la Fundación del Ballet Español, alegando “razones de coherencia política” y “total irrelevancia con la compañía”, según informaron a Euronews múltiples fuentes conocedoras de la decisión.

Castillo Algara agradeció a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con quien mantiene una relación muy estrecha hasta la fecha, haber incluido el Estatuto del Ballet en sus planes y confiarle su ejecución. Además, ha agradecido a Veciana y al actual ministro de Cultura, Turismo y Deportes, Mariano De Paco, su “consistente apoyo, confianza, asesoramiento y amistad”.

Quienes conocen la situación dentro de la institución del Ministerio de Educación aseguran que ningún cargo ha sido traspasado a lo largo de los años sin el conocimiento de Castillo Algarra, y las mismas fuentes lo consideran el ideólogo de algunos de los proyectos más controvertidos del gobierno, no sólo de la malograda ley universitaria que el ejecutivo no aprobó: también le vieron la mano tras la derogación de la ley transgénero aprobada en aquel momento por el Partido Popular de Cristina Cifuentes y Ciudadanos.

No se puede descartar que hoy se produzcan más dimisiones y despidos relacionados con los hasta ahora directores artísticos del Ballet Español, en este caso en el seno del Gobierno regional, que se formalizarán en el consejo.

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