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23 de febrero de 2026 20:49

Lo malo no es que la ministra y candidata socialista tuviera la idea de impulsar una “ley de lengua andaluza”, lo malo es que ninguno de sus muchos asesores tuvo el valor de decirle adónde ir. María Jesús Montero intentó Una bandera que se convirtió en víctima de la lengua en Madrid, donde se le criticó no por su acento sino por su gramática, mientras que en Coco ha llegado a un punto álgido de las “lenguas andaluzas”, habladas tan en plural que suena como una bóveda. La vicepresidenta debió pensar que con este invento podría compensar los agravios económicos que urdió al arrodillarse ante Cataluña. Ahora está dispuesta a vender la idea de que como ministra ayudó mucho a Andalucía con el alivio de la deuda y la financiación que pedían los independentistas, y también se pasó a la cultura, matando dos pájaros de un tiro: en el sur no tenemos una lengua, como en Cataluña o el País Vasco, sino muchas; No me entiendes en Madrid porque no hablo bien, sino porque no estás a la altura. Quizás este monstruo esté intentando frenar el proyecto dialectal andaluz que actualmente impulsa en la junta Alejandro Rojas Marcos. Lo único seguro es que la “Ley de la Lengua Andaluza” es un disparate diseñado desde el máximo desconocimiento.

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