El Ministerio de Justicia español ha dado un paso sin precedentes en la lucha contra la piratería de audio y vídeo al citar a declarar al director ejecutivo de Cloudflare, el estadounidense Matthew Browning Prince, acusándolo de estar involucrado en casos de piratería que afectan directamente a los derechos del fútbol profesional y que está bajo investigación. El Juzgado nº 50 de Madrid ha aceptado conocer de una denuncia penal presentada conjuntamente por La Liga y Telefónica Audiovisual Digital, matriz del propietario de los derechos de retransmisión Movistar Plus+.
La orden es la primera vez que España emite una citación judicial contra una empresa tecnológica estadounidense por infracción penal de propiedad intelectual, lo que marca un hito en la jurisprudencia digital del país. El tribunal obligó al director general de la empresa, que gestiona y distribuye contenidos de Internet, a comparecer ante el tribunal el 7 de abril para afrontar cargos gravísimos, que incluyen infracción de propiedad intelectual, amenazas y obstrucción de la justicia.
Esta denuncia penal no sólo se dirige a Matthew Prince como individuo, sino que también se dirige a la propia entidad jurídica Cloudflare Inc., que es la demandada en este caso. La denunciante alega que los hechos de la investigación tienen su origen en la prestación de servicios técnicos que impiden deliberadamente la eficacia de una resolución judicial dictada por el Juzgado Mercantil VI de Barcelona el 18 de diciembre de 2024. La sentencia autoriza a LaLiga y Movistar Plus+ a notificar a los proveedores de acceso a Internet de España direcciones IP que faciliten el acceso ilegal a contenidos protegidos durante cada jornada de partido, permitiendo su bloqueo dinámico.
Sin embargo, la infraestructura de Cloudflare actuará como un muro de contención, haciendo que estas medidas sean imposibles de aplicar, protegiendo así las plataformas que transmiten fútbol ilegalmente. Casualmente, Cloudflare fichó al exdirector de ciberseguridad de Telefónica, Chema Alonso, en marzo de 2025 cuando este se marchó.
Según los documentos aportados en la denuncia, se estima que el 38% de los servidores y servicios que distribuyen ilegalmente contenidos de la competencia en España utilizan los servicios de conectividad y protección de Cloudflare. Esta acusación se basa en las diferentes actuaciones emprendidas por la empresa y su presidente encaminadas a impedir la correcta y pacífica implementación de la sentencia de Barcelona.
El denunciante atribuye los delitos de las empresas tecnológicas norteamericanas a infracciones relacionadas con los artículos 270, 271 y 272 del Código Penal, el artículo 31 bis que establece la responsabilidad penal de las personas jurídicas, y el artículo 288 del mismo cuerpo legal. Además, existe el delito de amenazas del artículo 171, o el delito de coacción del artículo 172, y el delito de obstrucción de la justicia del artículo 464, que compiten con los delitos anteriores.
extensa red
La posición central de Cloudflare en la cadena de la piratería audiovisual es un punto clave en la investigación criminal. La compañía cuenta con una filial en la UE denominada Cloudflare Portugal Unipessoal Lda, que intervendrá directamente o como facilitadora en una proporción importante de los delitos que se produzcan en territorio español. Según comunicaciones de la propia empresa, Cloudflare opera una red que cubre más de 335 ciudades en 125 países y se interconecta con más de 13.000 redes. Su estructura global permite a los clientes operar servicios ilegales de IPTV, medios de transmisión pirata, lista m3u, casillero de red y sistema Compartir tarjeta Utilice su red como intermediario para ocultar la dirección IP real del servidor ilegal a través de un sistema de proxy inverso. De esta forma, la dirección visible en Internet es siempre la IP de Cloudflare, detrás de la cual se protegen los servidores que envían contenidos sin autorización.
Además de la ofuscación, Cloudflare proporciona alojamiento temporal, entrega y almacenamiento en caché de transmisiones para estas plataformas, según los denunciantes. medios de transmisión El contenido ilegal de LaLiga se distribuye a través de su red CDN global de más de 330 nodos.
La denuncia alega que la empresa desempeña funciones importantes a lo largo de la cadena de valor de la piratería, gestionando direcciones IP que alojan contenido, direcciones IP de sitios web que proporcionan contenido y direcciones IP de jugadores a quienes se les permite ver el contenido. Por todo ello, LaLiga y Movistar Plus+ sostienen que Cloudflare no es sólo un lanzador neutral, sino un actor importante sin el cual estas plataformas no pueden operar con la estabilidad y el anonimato que poseen actualmente.
Los demandantes presentaron pruebas que argumentaban de manera convincente que Cloudflare tenía las capacidades técnicas para bloquear inmediatamente el acceso a todas las plataformas de piratería protegidas en su red si fuera necesario. Resultó que la empresa recibió más de 114 solicitudes formales, incluida aproximadamente una por día el día de la competencia, que contenían información extremadamente detallada sobre plataformas ilegales que utilizan su infraestructura. A pesar de acreditar la recepción de estos avisos, la empresa de tecnología no tomó ninguna medida efectiva para detener la actividad ilegal, lo que fortalece el argumento de obstrucción de la justicia.
Otro factor desconcertante destacado por el tribunal fueron las manifestaciones públicas del propio Matthew Prince. El director ejecutivo de Cloudflare ha dicho en repetidas ocasiones que las decisiones judiciales de países fuera de Estados Unidos no son vinculantes para su empresa. Aún más controvertida fue su afirmación de que podría implementar medidas técnicas que afectarían incluso a los servicios europeos de seguridad y emergencia si se les exigiera cumplir con estas regulaciones internacionales. Estas declaraciones fueron interpretadas por las partes denunciantes como una forma de coerción y una amenaza directa a la soberanía judicial de los Estados miembros de la UE, exacerbando el tono del conflicto, que ya no se trataba sólo de negocios, sino de orden público y respeto a la legalidad del momento.
El caso se encuentra actualmente en fase de investigación y el juzgado de Madrid continúa acordando el proceso de investigación para identificar el alcance total de las actividades de Cloudflare relacionadas con estos incidentes. El éxito en el caso podría significar un cambio de paradigma global, obligando a los gigantes tecnológicos que operan bajo la ley estadounidense a cumplir con las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea cuando sus servicios se utilizan para cometer delitos dentro de la UE.