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Una tormenta perfecta de muchas causas. Éste fue el motivo del apagón masivo que se produjo en la Península Ibérica el 28 de abril del año pasado. Las compañías eléctricas europeas, las grandes centrales eléctricas, las renovables, Red Eléctrica y otras han experimentado fallos que, combinados con una mala regulación, provocaron caídas de energía “sin precedentes” hace un año. Entso-e es la Agencia Europea de Gestión de Redes, una organización que reúne a los gestores de redes eléctricas europeas.

Apenas tres días después del apagón, Entso-e ha creado un grupo de expertos para descubrir qué ocurrió en el peor apagón que ha sufrido Europa en décadas. El pasado mes de octubre habían presentado un informe preliminar lamentando la falta de datos de la empresa. A primera hora de este viernes presentaron un documento cuyo objetivo principal es hacer un total de 22 recomendaciones para mejorar la gestión y evitar que incidentes similares vuelvan a ocurrir.

El informe señala deficiencias en la gestión de la red de Red Eléctrica, señalando que la conexión y desconexión de componentes clave para el control de tensión se realizaba de forma manual, lo que requería suficiente tiempo de toma de decisiones y procesamiento dada la velocidad con la que se producían los hechos. Además, destacó que no existía un monitoreo en tiempo real de la diferencia entre la potencia reactiva entregada por la planta y la esperada por el operador, lo que imposibilitaba identificar riesgos cuando las tensiones se acercaban a niveles críticos.

Para las grandes eléctricas (principalmente Iberdrola, Endesa y Naturgy), el análisis muestra que el aporte de energía reactiva de varios generadores convencionales es insuficiente y sólo puede cubrir menos del 75% de las necesidades del operador del sistema en momentos críticos.

El informe señala que las energías renovables también tienen su parte de responsabilidades. Los expertos concluyeron que operan con un factor de potencia fijo, lo que significa que no reaccionan a los cambios de voltaje para ayudar a estabilizarlo. Además, muchos dispositivos se desconectan automáticamente antes de alcanzar el límite de voltaje permitido por el punto de acceso a la red. En este sentido, al igual que los análisis preliminares de Entso-E y Acer, el informe final reitera la falta de datos solicitados. La información solicitada pero no proporcionada incluía el voltaje de disparo de la central de energía renovable que se disparó incorrectamente.

La investigación europea finalmente señaló a los reguladores españoles como culpables. En materia energética, tienen estas competencias el Ministerio para la Transición Ecológica y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

El informe señala que las reglas del juego españolas contribuyeron a los apagones. Por un lado, el rango especial de tensión de la red española de 400 kV opera bajo una normativa específica, lo que permite un rango de tensión más amplio que en el resto de Europa. Esto deja poco margen entre los límites de funcionamiento normal y el voltaje que hace que el generador se desconecte de forma automática y segura.

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