Actualmente, el Atlético no puede inscribir nuevos jugadores. La FIFA ha incluido al FC Bilbao en la lista de entidades con prohibición de inscribir jugadores, una medida que, en su caso, afectará a las tres próximas ventanas de mercado y se prolongará hasta enero de 2028 si no se resuelve. Sin embargo, desde la sede del Athletic de Bilbao en Ibagan se mostraron tranquilos y aseguraron que se trata de un tema concreto que se resolverá próximamente.
El máximo organismo del fútbol mundial no dio más detalles sobre los motivos específicos de las sanciones, colocándolas dentro del ámbito habitual de “disputas financieras o violaciones reglamentarias”. Como ya ha confirmado este diario, el origen del problema está en “un desacuerdo con otro club por los derechos de los futbolistas”, concretamente del portero Padilla, y esperan resolver este desacuerdo administrativo en las próximas horas. Una vez corregido, normalmente la entidad afectada sale inmediatamente de la llamada “lista negra”.
La acción, que desencadenó potenciales sanciones de la FIFA, se relaciona con el traspaso y posterior recuperación de Alex Padilla. En el invierno de 2025, el portero fue cedido a los Pumas mexicanos, por el que el Club bilbaíno cobró 400.000 euros. Sin embargo, este verano Julen Aguirrezabala se mudó al Valencia, lo que obligó a Ibaigane a recomprar anticipadamente al portero y pagar 300.000 euros al Club mexicano en pleno partido como compensación.
No es la primera vez que ocurre algo así en el fútbol español. Una situación similar vivieron Mallorca y Rayo Vallecano en enero de 2025 cuando fueron sancionados dentro del llamado “mecanismo de solidaridad” por pequeños impagos con clubes extranjeros. Unos días después, Baleares pagó 50.000 euros y el Madrid 100.000 euros, y ambos desaparecieron de la lista de la FIFA.
Ha saltado a la palestra una de las últimas novedades del Atlético: el traspaso de Aymeric Laporte procedente del Saudi Arabian Football Club. Los documentos necesarios para el registro oficial llegaron sólo después de la fecha límite del mercado del pasado verano, aunque tras el correspondiente recurso se verificó la operación al considerar que el retraso se debía a problemas ocasionados por su anterior club, el Al-Nassr.
Pero fue la cesión de Alex Padilla la que desencadenó posibles sanciones de la FIFA. En definitiva, se trata de un proceso regulado que la FIFA inicia automáticamente cuando tiene conocimiento de un conflicto abierto entre clubes, ya sea por diferencias en cantidades impagas, derechos de formación o gestión de fichajes. No se trata estrictamente de una medida disciplinaria, sino de una medida cautelar para impedir que los jugadores se registren hasta que se formalice plenamente el incidente. En este sentido, la responsabilidad de aparecer en esta lista recae íntegramente en el propio club afectado, que deberá acreditarlo ante el organismo internacional que resuelva el litigio.
Además, esta situación llama especialmente la atención para el Atlético porque, en su historia, nunca se ha visto incluido en este tipo de relaciones, lo que choca con la imagen de entidad estricta y sumisa que siempre ha defendido. Por eso, en Ibaigane insisten en que las diferencias se resolverán pronto y su nombre desaparecerá lo antes posible de la lista, que por historia y cultura institucional no debería desaparecer.