El Mobile World Congress (MWC) Barcelona 2026 comenzó el lunes con una silenciosa pero poderosa declaración de guerra. En el XX Congreso de la Industria de las Telecomunicaciones celebrado en la capital catalana, la industria de las telecomunicaciones decidió no ser más un espectador pasivo del espectáculo de datos protagonizado por Google, Meta o Amazon. Bajo el lema “The IQ Era”, la GSMA, asociación que reúne a operadores y fabricantes, ha anunciado el lanzamiento de Open Telco AI, una iniciativa global que pretende hacer que las empresas de telecomunicaciones dejen de ser simples “tuberías” para convertirse en dueñas de los cerebros que gestionan la conectividad global.
Vivek Badrinath, director general de la GSMA, marcó la pauta para el resto del evento con un discurso el día de la inauguración. Para Badrinath, el espacio móvil se ha convertido en “el sistema nervioso del mundo digital”, pero ese sistema ahora sufre de una grave debilidad: depende de modelos externos de IA que no están diseñados para las necesidades reales de la red. “Los modelos actuales de IA aún no están al nivel necesario para las telecomunicaciones”, advirtió ante un auditorio abarrotado. Para ello, la patronal decidió tomar la iniciativa de crear una herramienta específica que devolviera la soberanía tecnológica a los constructores de infraestructuras.
El fracaso de la inteligencia artificial general en Internet
El fundamento de este movimiento fue técnico, pero sus implicaciones fueron profundamente políticas y económicas. Hasta ahora, la inteligencia artificial de vanguardia, desarrollada principalmente en Silicon Valley, ha tenido malos resultados en tareas críticas realizadas por los operadores. Según datos publicados el lunes, sólo el 16% de las implementaciones actuales de IA generativa se utilizan realmente en redes de telecomunicaciones. El resto son básicamente asistentes de atención al cliente o herramientas de marketing.
Muchos modelos de Google u OpenAI tienen dificultades para interpretar datos de red complejos, comprender la documentación técnica estándar internacional o automatizar operaciones con la precisión requerida para la infraestructura crítica. Open Telecom AI busca llenar este vacío a través de un ecosistema abierto donde operadores, desarrolladores e instituciones académicas colaboran para entrenar sus propios modelos. Se trata de obtener un conjunto de modelos de lenguaje de acceso abierto (Telco LLM) que entienden de forma nativa los protocolos de radiofrecuencia y la gestión del tráfico.
Pero las ambiciones de Open Telco AI no son sólo competitivas, sino inclusivas. Badrinath señaló uno de los problemas actuales de la inteligencia artificial: la brecha lingüística. De los 7.000 idiomas que existen en el mundo, la mayoría de los modelos de IA actuales están entrenados sólo en “unos pocos” idiomas principales. Esto es especialmente cierto en regiones como África, donde se hablan más de 2.000 idiomas.
“Si las personas no pueden utilizar la IA en su propio idioma, quedarán excluidas de las oportunidades creativas”, afirmó el director de la GSMA. La iniciativa tiene como objetivo democratizar el uso de esta tecnología e integrar datos más diversos para evitar que la IA profundice la cobertura y las brechas de uso ya existentes. Hoy en día, 3.100 millones de personas todavía viven en áreas cubiertas por redes móviles pero no utilizan Internet debido a la falta de habilidades digitales, la asequibilidad de los dispositivos o simplemente porque la tecnología no habla su idioma.
Alianza liderada por AT&T y AMD
El proyecto no empezó de cero. Los líderes son la estadounidense AT&T y el gigante de los semiconductores AMD, que lanzaron la iniciativa con el apoyo activo de los grandes grupos europeos: Telefónica, Orange y Vodafone. AT&T ha dado el primer paso al lanzar una serie de modelos de telecomunicaciones abiertos que se basan en datos públicos y son completamente independientes del hardware y la nube de terceros. En el caso de AMD, proporciona la “potencia” necesaria. La empresa asegura la potencia informática para el entrenamiento, ajuste e inferencia de estos modelos a través de su plataforma de procesamiento de gráficos (GPU) y su socio TensorWave.
Al escuchar hablar a la directora ejecutiva de Orange, Christel Heydemann, se puede comprender mejor la urgencia del proyecto. En su discurso, Heidemann describió una escena de brutal contraste. Por un lado, está la excelencia tecnológica: en 2025 se alcanzará el hito de transmitir 1 petabyte de datos por fibra óptica en menos de un segundo, lo que equivale a todo el tráfico de Netflix en Europa en un segundo. Por otro lado, las finanzas son débiles: mientras que la industria tecnológica mundial vale decenas de miles de millones de dólares, las empresas de telecomunicaciones europeas apenas están logrando un crecimiento del 3%.
“La inteligencia artificial pasará de ser una tecnología más a la capa operativa de la economía global”, advirtió Heidmann. Para el consejero delegado de Orange, es inaceptable que los operadores reciban una porción tan pequeña del valor económico cuando aseguran que hospitales, fábricas y servicios públicos sigan funcionando ante ciberataques o incidentes tecnológicos.
La consejera delegada de Vodafone, Margherita Della Valle, subrayó que la conectividad móvil por satélite representa una “nueva frontera” en las comunicaciones, con un impacto histórico comparable al despliegue de cables submarinos. Della Valle instó a una estrecha cooperación entre operadores, fabricantes y reguladores para impulsar esta tecnología, que consideró un pilar fundamental de la era de la inteligencia artificial.