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La Fábrica de Porcelana Cartuja recibió dos ofertas para reactivarse y volver a ser una empresa rentable. En Navidad, la marca centenaria de vajillas encuentra un nuevo salvavidas después de sólo tres años de problemas y corren grave riesgo de desaparición. Desde que la familia Pickman fue abandonada, otra empresa volverá a acudir al rescate, haciéndose cargo y adquiriendo los activos agotados restantes, asumiendo la deuda de la seguridad social y rescatando la marca para su venta en 2022 para superar otro dilema económico. A estas alturas no se puede escribir otro capítulo de la Fábrica de Porcelana hasta quién sabe cuándo.

El modelo sevillano de rescatar lo que sus ciudadanos consideran patrimonio, tradición y memoria emocional dista mucho del modelo francés. Mientras tanto, otro popular fabricante de cubiertos vive un momento delicado. Los hornos Duralex de la fábrica de La Chapelle-Saint Mesmin, adquiridos por los trabajadores hace unos años, están a punto de cerrar por falta de liquidez. La dirección lanzó un grito desesperado a la sociedad: “Salven Duralex, la cubertería que hay en todos los hogares de Francia”. Simplemente lo expandió a España, donde aquellos platos y vasos de cristal transparente, color miel y verde tuvieron el mismo éxito. Pero esto no es necesario. Después de una campaña de recaudación de fondos de veinticuatro horas, se recaudaron unos veinte millones de euros y se recuperaron las arcas del Estado. Esto no es caridad, durante este período más de 21.000 personas se convirtieron voluntariamente en inversores, donando una media de 900 euros cada una.

El siguiente paso será modernizar las instalaciones para soportar el futuro y evitar una situación similar. Como se anunciaba en los años setenta, Duralex (fibra de vidrio) nació por pura necesidad. Fue fundada por la empresa Saint-Globain en 1939 con la intención original de fabricar lunas para automóviles, pero cuando estalló la guerra en Europa, los ciudadanos no tenían dinero para comprar automóviles, por lo que se reinventó como una marca de vajillas asequible y de alta calidad. Quizás sea esta practicidad lo que hace que las soluciones Duralex sean tan duraderas como los productos que fabrican.

Por supuesto, si el salvador de La Cartuja no quiere encontrarse al borde de la liquidación dentro de unos años -si finalmente se concreta la venta- tendrá que adoptar normas muy similares. Tenemos que empezar por modernizar nuestras instalaciones, mejorar nuestra cadena de producción para poder cumplir con los pedidos y captar nuevos clientes, porque si todo se confiara al “crowdfunding” como el de nuestros vecinos franceses, lo más probable es que los resultados fueran muy diferentes.

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