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“Ella está devastada”. Jorge Piedrafita, el abogado del Defensor del Pueblo que acusó a José Ángel González, ex subdirector operativo de la Policía Nacional (DAO), de agresión sexual, aseguró este jueves que la denunciante atraviesa una “situación muy difícil” porque en los últimos días “se ha revelado su identidad” y en el WhatsApp del agente policial “se difunde” entre los grupos la denuncia de que el ex jefe de la policía uniformada tendrá que comparecer ante el tribunal el próximo 17 de marzo. El abogado destacó que la mujer había sido “bombardeada con mensajes de texto y llamadas telefónicas”: en algunos casos le expresaron “apoyo”; En otros casos le preguntaron “en qué se había metido”. “Obviamente, le pasó factura”.

A las 18 horas del pasado martes, el Ministerio del Interior fue informado de la existencia de una denuncia contra González, conocido en la fuerza como choate. Media hora después, la noticia llegó a los medios. Y la dimisión no tardó en llegar. Fernando Grande Marasca, titular de la cartera, argumentó desde entonces que no tenía conocimiento previo de los hechos denunciados. El Gobierno, encabezado por el presidente Pedro Sánchez y encabezado por los vicepresidentes primero y segundo, apoyó la labor del ministerio y aseguró que trata a las víctimas con “compasión”. El PP pidió la dimisión de Marasca, y éste respondió que sólo dimitiría si el denunciante no se sentía protegido.

Mientras tanto, los abogados de los inspectores contaron la historia de la denuncia en varias entrevistas con los medios. Insistió en que el asunto se manejó de forma confidencial por temor a represalias de la víctima y que se optó por la vía judicial y no policial por el mismo motivo. En declaraciones a TVE este jueves, también dijo que la mujer estaba “devastada”. Según él, le afectó que “su identidad haya sido revelada y la denuncia haya sido difundida por todos los grupos policiales de los más de 70.000 hombres y mujeres de la Legión con el objetivo de perjudicarle”. “Ahora se dirigen contra ella todo tipo de engaños y calumnias, y la verdad es que esto la está destruyendo”, añadió.

El abogado aseguró que el asunto empezó a “correr como la pólvora entre los distintos grupos policiales” y que esta persona de “nombre y apellido” fue quien lo denunció ante la DAO. Fue entonces cuando los inspectores comenzaron a recibir “una avalancha de mensajes y llamadas telefónicas”, dijo. “Algunas personas le dieron apoyo y otras le dijeron lo que había hecho y lo que iba a afrontar. Obviamente eso le dolió mucho. Aumentó su ansiedad”, anotó.

Piedrafita insistió en que “lamentablemente” estas situaciones sólo se dan “cuando las víctimas tienen la valentía de denunciar”. “El poderoso la ataca con toda su artillería”, dijo, sin especificar nombre.

Durante la entrevista, preguntada sobre el hecho de que Marasca haya dicho ayer miércoles en el Parlamento que dimitiría si el denunciante no estaba protegido, la abogada afirmó que la mujer estaba “muy decepcionada” porque entendía que el ex jefe de policía sería “de repente despedido” en lugar de dimitir. “A una persona que ensucia su uniforme (…) no se le debe pedir que dimita”, afirmó.

González deberá testificar en la denuncia, que incluye delitos como agresión sexual, coacción, daño psicológico y malversación de fondos. Según el relato de su abogado, la agente, que mantenía una relación afectiva con la DAO, fue conducida a su “residencia oficial propiedad del Ministerio del Interior”, donde el acusado la agredió sexualmente. Los inspectores aseguraron que los hechos ocurrieron el 23 de abril de 2025, y que desde entonces vivió una “campaña de acoso” y “presiones” para que no denunciara, en la que presuntamente participó el comisario Óscar San Juan, entonces asesor de González, “ofreciéndole el encargo laboral” que quería “a cambio de su silencio”. La mujer se encuentra de baja médica desde julio.

También el jueves, en otra entrevista con Onda Cero, Piedrafita afirmó que el ministro del Interior aún no se había puesto en contacto con su cliente, subrayando que en su opinión no se le debería pedir la dimisión, pero que el ministro debería asumir la responsabilidad de los errores que había cometido. “El secretario Grande-Marasca no ha hablado ni con mi cliente ni conmigo”, señaló el abogado, antes de subrayar que su teléfono estaba “abierto”. “Puedes contactarme en cualquier momento y estaré más que feliz de ayudarte”, agregó.

En una entrevista con Antena 3, el abogado ha agradecido la actual subdirectora de recursos humanos y formación policial, Gemma Barroso, que fue la anterior jefa del denunciante y ejerció interinamente como subdirectora operativa tras la dimisión de González. Según señaló, el alto funcionario trató a su clienta con “gran tacto y empatía” y la animó a “soportar las consecuencias y continuar hasta el final”. “Quedó impactado por lo que le dije y, por supuesto, le dijo que estaba haciendo lo correcto”, señaló sobre Barroso.

Según trascendió, el departamento dirigido por Marasca anunció esta mañana que a la denunciante se le había ofrecido protección policial, lo que ella había aceptado Óscar López-Fonseca informa. La medida se tomó después de que los abogados de la mujer pidieran al ministro que tomara “todas las medidas posibles para proteger al agente agredido”.

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