plasticidad Semana Santa Córdoba hay que vivirla con todos los sentidos, pero sobre todo con la vista. La delicadeza de la flor, el gesto de la imagen, la terminación del farol, el bordado del manto … Los momentos recién pasados son lectura propia para todo aquel que los aprecie y forman parte del gran rompecabezas sensorial de este festival.
Avanzando cada día, como los pétalos de una misma flor, parecida pero no igual, el Jueves Santo lleva su correspondiente tono serio como eje central para entender la Pasión de Jesús, a la vez que querer comprenderla y recordarla.
A partir de las cinco de la tarde, en apenas media hora, los tres hermanos partirán desde el centro bajo el codiciado sol primaveral hacia la competición oficial. Hay muchos nazarenos alineados en fila, y muchos niños con mantos que hay que ver hasta adivinar la imagen a lo lejos.
La tarde del Jueves Santo se hizo el silencio mientras la gente veía a Nuestro Padre Celestial. Jesús de Nazaret Le sigue un top largo de terciopelo granate con bordados dorados, inspirado en modelos franceses de finales del siglo XVIII. Lirios y helechos son sus alfombras clásicas, su huella inmutable. Mira hacia adentro, sin fanfarrias, llamando a reflexionar sobre cómo soporta el peso de una sola cruz. Cuánto se puede transmitir con tanta sencillez y sobriedad. El partido oficial lo recibe primero, mientras aún brilla el sol. Su implicación en Madrugada ya pasó.
nazareno
Cada Jueves Santo, María Santísima Nazarena deslumbra con sus habituales capas y vestidos bordados. Antes de que la Diosa del Dolor se separe de sus seguidores y se convierta en un objeto de reparación, es hora de apreciar sus grandes ojos llorosos y suplicantes que miran hacia el cielo. El llamado a la oración y las oraciones se arremolinaban ante ella en las aceras, en los balcones con cortinas y en los tejados.
El pasaje está lleno de ricos elementos ornamentales, con colores plateados y caoba que fluyen armoniosamente por la calle. Su composición floral clásica se basa en rosa blanca, pittosporum y helecho.
La Hermandad de Villaviciosa pasa junta el Tiempo Penitencial, concluyendo con la procesión detrás del Icono de María Santísima Nazarena como experiencia de fe, junto a las Hermanas Franciscanas Hospitalarias de Jesús de Nazaret en la devota devoción del Padre Cristóbal de Santa Catalina de Nazaret.
Es un secreto a voces que Córdoba tiene rincones únicos que rebosan belleza pero no son tan famosos como otros lugares. Lo que más agradezco estos días es disfrutar de la hermandad. En medio del encanto que sólo da la brújula de San Francisco y la fachada de la iglesia, recibirás señor de la caridadDespués de un rato, cuando le cantaron flechas, ya tenía la altitud inicial precisa.
La Fraternidad tiene un rico patrimonio y muestra todos sus emblemas que son pura historia. Las esquinas de la cruz quedan especialmente brillantes después de la restauración; son marcos orfebres del sufrimiento que la Madre presenció a sus pies, de refinada estética granadina. Las cornetas y tambores de Coronación de Espinas proporcionaron acompañamiento musical, este año no de la Legión, sino del repertorio clásico.
El naranjo en flor es el punto de partida para llegar al centro de la catedral y completar el tiempo penitencial antes de la Eucaristía. La perfección existe y se hace realidad en esta Semana Santa, disfrutando cada hermandad en las calles: no hay lluvia, sólo azahares, la temperatura es suave, el cielo no castiga esta época, no hay imperfecciones posibles, el ambiente es idílico.
Es imposible no quedar fascinado por la aparición de Jesús caído. La corona dorada de espinas, la fuerza y el cabello largo acentúan su belleza, pero la primera impresión son sus ojos. Los toreros de esta tierra siempre lo siguen, es parte de la tradición de la propia ciudad y de la historia de esta tradición, entre ellos se encuentran Rafael González “Chiquelin”, José Luis Torres y Antonio Tejero.
Jesús caídoLa vestidura de San Juan de la Cruz con el bordado de Francisco Pérez Artés es un símbolo inequívoco que alude al Jubileo de San Juan, celebrando el 300 aniversario de su canonización y el centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia. Una preciosa decoración floral a base de rosas rojas, algunas rosas Pitimini y espárragos teñidos evocaba la sensación de sangre derramada por la redención.
Nª Sª La soledad trae mayor dolor. Sobre su baldaccha llevaba una tiara de lamé de plata, de la que destacaba un puñal, y entre sus joyas llevaba un broche de filigrana, en cuyo centro se encontraba la imagen de San Juan de la Cruz. El color blanco de las flores habla de sobriedad junto con las diversas rosas y flores de cera, y cuando la banda Esperanza toca música, todo parece sublime.
Sagrada Comunión
Más dosis de Jueves Santo. Esto no fue sin la evocación de la Eucaristía y la institución de la Eucaristía. El Señor de la Fe, con su túnica blanca y su mantolín color burdeos, se conmovió nuevamente, porque sabía que no podía rechazar el Santo Grial y que el traidor estaba sentado a su mesa. En sus ojos se podía ver el miedo a los momentos más difíciles que estaban por venir. Primero en las calles de Poniente, luego en Vallerano, y luego en la catedral, la Eucaristía fue una señal más de que la Pasión de Jesús estaba por ocurrir.
La Esperanza del Valle se siente más cerca del calor de sus devotos quienes le brindan joyas para enriquecer su vida corona Luce con estas nuevas piezas y doce estrellas. Con motivo del 25 aniversario de la Bendición de la Santísima Virgen María en Poniente, la Banda Tubamirum interpretó entre las muchas marchas “Valle de la Fe” compuesta por Antonio Jesús Hernández Carmona. La decoración floral del dosel en colores blanco y champán, así como mini lirios (dos variedades de rosas y helechos), aportan la clave de esta virtud teologal.
Al caer la tarde, el reloj marca las siete en la Piazza San Agustín. Parece que fue ayer, aquella tarde de octubre, que emprendió su camino hacia la Avenue de la Croisette, con el sol brillando en su rostro. Esa vez vestía una capa morada. Este Jueves Santo apareció vestido con un manto negro y con su hijo muerto en su regazo. Córdoba lloró y se conmovió ante el genio de Juan de Mesa, quien legó a la ciudad su virtuosismo como escultor y su legado.
Nª Sª dolor Una vez más se puso un viejo sombrero hecho de encaje plateado y seda, recreando su antigua imagen de hace décadas. Las flores, de nuevo en la gama cromática anterior, son muy brillantes y contrastan con la palidez de los colores. El tiempo se detiene para admirar los ojos de la Virgen.
Nuestra Señora fue vista desde el cielo por un niño cuyo deseo de acompañarla este Jueves Santo fue interrumpido, pero que está presente en los corazones y oraciones de los hermanos de la fraternidad.
Si la Piazza San Agustin se llena de ruido, otra plaza entera sucumbe a la devoción. El balcón lleva varios días decorado y ahora todo tiene sentido.
Los árboles y respiraderos del Pasaje Dorado del Cristo de Gracia brillan tras su restauración
Cristo de la Gracia es el último en partir, y lo que le espera es la noche y el amanecer, además de flechas. De Gracia sin duda, pero también de Esparraguero. Entre sus calvarios no faltan las aves del paraíso o los espárragos, ecos de los espárragos que brotaban entre los muros del monasterio de los monjes de la Trinidad, quienes los cortaban y los ofrecían al Cristo de la Gracia en señal de devoción.
También acudían al monasterio familias enteras trayendo flores, alcatraces, nenúfares y espárragos para ofrecer al Señor lo mejor del mundo en forma de súplicas, costumbre que perdura hasta nuestros días.
El partido oficial del Jueves Santo terminó con quince minutos de retraso
Los brazos de Cristo siempre son reconfortantes. La mañana te espera, y aunque la competición oficial del día finaliza con quince minutos de retraso, el Día Santo te invita a soñar y sentir que ha sido un éxito. El Paso Cristo de Gracia está más dorado que nunca. Los resultados de los trabajos de restauración se pueden ver en los árboles y respiraderos de la iglesia. La corona recientemente restaurada de Nuestra Señora de los Dolores también brilló, al igual que el resplandor de San Juan y María Magdalena.
Los músicos de Dios, esos grupo de musica El Cristo de Gracia inició su andadura el sábado y esta tarde y noche dio lo mejor de sí. En sus acordes se derrite el cáliz amargo del Jueves Santo, pero la mirada es caprichosa, recordada de repente que ellos también son quienes se dedican a difundir la esperanza en Navidad.
Este es el Día Santo en las calles e iglesias, y se pueden visitar los monumentos de iglesias y monasterios. Las pocas terrazas que normalmente están abiertas a los visitantes, abiertas a la Flecha y al Altar, no podrán hacerlo este año, pero en estos lugares también es Jueves Santo, con el encanto cotidiano y apropiado, a la espera del reestreno de la Semana Santa en mayo y en la próxima terraza del Jueves Santo.
buena muerte
Temprano en la mañana, la Hermandad del Hospicio inicia el tiempo penitencial en la Real Colegiata de San Hipólito con el Silencio del Cristo Hospicio.
Setenta y cinco años después de su primera salida, la Reina de los Mártires rememora aquel lejano día con collares, cinturones y aparece radiante con un manto restaurado por el Instituto de Patrimonio Histórico de Andalucía, una joya del bordado de la Cofradía de Córdoba.
Después de cuatro años, el candelabro volvió a acumular cera. Aunque fue un paso silencioso, le dio una belleza y personalidad únicas. El Jueves Santo fue casi perfecto.