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Demonios, la gracia nunca trae desgracias, pero eso no la hace menos peligrosa. Veamos esta escena: un adolescente espera que el tranvía de Parla pare en cualquiera de las 15 estaciones de su recorrido. él El conductor tarda unos 30 segundos en empezar a conducir, comprobando dentro de la cabina que todas las puertas estén despejadas. Los lados están despejados, el interior está bien organizado y el camino por delante está despejado. Pero una cosa, la parte trasera, no se ve. Allí, nuestro joven protagonista acaba de subirse al carenado, una cubierta a modo de parachoques que le da la oportunidad de viajar sin ser detectado. Los afectados coincidieron en que el objetivo no era evitar pagar sino buscar adrenalina, lo cual fue mal entendido. Señalaron que “muchas veces entran amigos de las personas que hacen esto” y creen firmemente que esta tendencia es otro problema de tráfico más al que deben enfrentarse.

«Recibimos nuestro último caso hoy (miércoles). “Un conocido en el semáforo se percató de la situación y le envió una foto”, explica Raúl Medina, presidente de la Comisión de Trabajo del Tranvía de Parla. El conductor, afiliado a la Alianza de Transporte Libre (SLT), sabe muy bien que el problema, como en su época ocurría en los autobuses e incluso en el metro, viene de lejos, aunque últimamente ha aparecido de forma nueva. “Hemos visto a personas que andaban en scooter y se las llevaban agarradas por la espalda”, dijo, sin comprender que un comportamiento tan imprudente plantea graves riesgos para todos. Por supuesto, no sólo para el responsable de la dirección, sino también para el resto de conductores que podrían sufrir un accidente si uno de los jóvenes cayera a la carretera.

En este sentido, cabe recordar que los tranvías pueden alcanzar velocidades de hasta 50 km/h en largas rectas, aunque la velocidad media en todo el recorrido se sitúa entre 15 y 20 km/h. En las curvas, la posibilidad de un efecto látigo aumenta la amenaza, por lo que si se detecta alguna situación de este tipo, el conductor deberá detener inmediatamente el convoy e iniciar protocolos de seguridad. Esto incluye las estaciones antes mencionadas, que tienen una distancia de frenado de aproximadamente 32 metros (la misma medida que los tranvías) y llamadas a policía local y nacional; un revés para otros pasajeros que deben afrontar los correspondientes retrasos.

Imagen secundaria 1 - Tranvía de Parla, ayer; En la foto de abajo, otro joven se posa tras descarrilarse tras una colisión con un tren de mercancías en 2023.
Imagen secundaria 2 - Tranvía de Parla, ayer; En la foto de abajo, otro joven se posa tras descarrilarse tras una colisión con un tren de mercancías en 2023.
tranvía de Parla ayer; En la foto de abajo, otro joven se posa después de descarrilarse tras chocar con un tren de carga en 2023.
José Ramón Ladera

Para colmo, cuando llegaron los agentes, los polizones del coche empezaron a huir nada más pararse, lo cual es normal. “Me he encontrado con este tipo de cosas en mi vida, pero antes no tenía un teléfono móvil para grabarlas”. Lo dijo un residente local, lo cual es una fiel representación del sentimiento común. Otro destacó que recién ahora esto comienza a suceder cada vez con más frecuencia: “Anoche, alrededor de las 20:00 horas (es decir, por la noche), vimos otro”. De todos modos, lo cierto es que esta no es la primera vez que estos valientes sufren un accidente, que afortunadamente no fue grave. “No hace mucho, un niño caminaba hacia un lado de la acera”, recordó un tercer residente, que se dio cuenta de que si caía al otro lado de la acera, podría ser atropellado por un tranvía que viajaba en dirección opuesta.

Además, otros turismos también tienen altas tasas de accidentes. “Las tarifas son muy altas en octubre y noviembre”, advirtió Medina, quien ha recogido la mayoría de las quejas de los conductores sobre las señales. “Es muy inestable, por ejemplo, no tenemos pasos de cebra iluminados con luces LED, a diferencia de otras fincas (hay 12 en España), como la de Málaga”, añadió el presidente del consejo de trabajadores. En concreto, a principios del mes pasado, una pareja de 71 y 74 años resultó herida en una colisión lateral con un tranvía cuando pasaba por la avenida Reyes Católicos. Los bomberos del barrio madrileño tuvieron que rescatar a dos adultos de la parte delantera del coche, mientras que el tercer pasajero, un niño de ocho años y nieto del matrimonio, logró escapar por sus propios medios.

‘Encontramos personas que andaban en scooters y se las llevaban agarradas por la espalda’

Los afectados señalaron que el propósito no era evitar pagar una multa, sino buscar adrenalina en un intento incomprendido.

El accidente se produjo en la zona del recorrido donde hace dos años se produjo uno de los accidentes más espectaculares de la historia del tranvía de Parla. En ese momento, un camión, que contaba con cinco módulos articulados y transportaba a 25 usuarios, se estrelló contra el convoy. En total 13 personas necesitaron tratamiento, siete de las cuales fueron enviadas al hospital. La colisión provocó que el tranvía descarrilara, lo que provocó que el módulo trasero girara 90 grados y se acercara a unos centímetros del edificio de apartamentos. Afortunadamente, el pronóstico para todos los afectados es benigno, ya que sólo la valla exterior de la casa sufrió daños tras abandonarse repentinamente la carretera.

Aunque el último balance del Ministerio del Interior muestra una caída de la delincuencia del 7,3% en Parla, nadie se da cuenta de que la delincuencia es una lacra en esta localidad del sur. De hecho, la delegación gubernamental puso en marcha una operación especial tras el fuerte aumento de este ratio (más del 21%) en el primer semestre del año pasado: el llamado plan Parla, que supuso la sustitución del comisario y la incorporación de más de 40 agentes. Al igual que en las carreteras, la seguridad en los tranvías no es una excepción, por lo que los empleados piden más protección durante sus turnos.

velocidad

La velocidad media a lo largo de todo el recorrido es de 15 a 20 kilómetros por hora, pero puede alcanzar hasta 50 kilómetros por hora en las rectas largas.

2004

Lanzado en 2004, el tranvía de Parla llega a los vecinos de la que hoy es la novena ciudad más poblada de la región (casi 135.000 habitantes).

prevención

Los trabajadores exigen la instalación de semáforos con radar “foto rojo” en los cruces o pasos de cebra iluminados por LED, como es el caso de la red de Málaga.

12

La red de tranvías de España cuenta con un total de 12 puntos operativos en diferentes ciudades. Parla es la única empresa que no ha tenido ningún accidente mortal en más de 20 años.

El turno más conflictivo del servicio es el de 4.45 a 0.45 horas, siempre más cercano al inicio y al final de cada día, especialmente los fines de semana. “Hemos tenido casos en los que se han utilizado armas contundentes”, explicó Medina, destacando que los inspectores y agentes de intervención ya utilizan chalecos antibalas para trabajar. Según su testimonio, las peleas dentro y fuera de las carreteras eran comunes y causaban importantes perturbaciones en su trabajo. Entre otras cosas, continuó, a algunos menores extranjeros no acompañados del vecino centro de La Cantonia (Fuenlabrada) también se les negó el acceso a mujeres que conducían tranvías. “Tuvieron que soportar escupitajos en la pantalla”.

El tranvía de Parla, orgullo del “tomasismo” (la época dorada del PSOE bajo Tomás Gómez), se inauguró en 2004 para servir a los residentes de la actual novena ciudad más poblada de la región. Sería claramente un proyecto circular si no fuera por los sobrecostos, los pagos atrasados ​​y los intereses inflados que han sumido a la ciudad en una crisis permanente. La misma crisis afecta ahora a los 86 empleados del servicio: “Con unos ingresos totales de unos 23.000 euros al año, tenemos los ingresos más bajos de todas las granjas de España”.

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