“Después de una primera ronda tan buena, esta fue bastante mala”.
Junto con su novia Jolijn, Jordy está en la final y está decidido a volver a casa con una buena suma. Incluso tienen planes para el dinero del premio. “Siempre estamos buscando un coche familiar compartido”, afirma Jordy, padre de un hijo de diez meses.
Al principio el juego va bien. Las pequeñas cantidades van desapareciendo poco a poco del juego, y esto no pasa desapercibido. “Eso es alto”, dice Linda de Mol cuando el banco ofrece inmediatamente 71.000 euros. Jordy está satisfecho pero decide seguir jugando. “Eso no sucederá”, dice, rechazando la oferta.
En la segunda ronda la marea cambia. Jordy abre maletas con cantidades de 1, 2 y 5 millones de euros. “Oh, no, Jordy”, grita Linda. “Después de una primera ronda tan buena, esta fue bastante mala. Qué gran decepción”.
Sin embargo, el juego aún no ha terminado y Linda intenta animarlo. “Definitivamente intentaremos conseguirle una buena cantidad”. Sin embargo, el banco respondió inmediatamente con una oferta significativamente menor de 52.000 euros. “Tenía miedo de eso”, admite Linda.
En la siguiente ronda, Jordy parece recuperarse y la oferta aumenta hasta los 118.000 euros. Pero este impulso tampoco durará. En la siguiente ronda juega el único millón de euros restante de 2,5 millones de euros del juego, después de lo cual la oferta vuelve a bajar a 71.000 euros. “Oh, no, la maleta 22 no era la correcta”, concluye Linda.
A pesar de estos contratiempos, Jordy mantiene la calma y sigue jugando dos rondas más. Tras una oferta de 130.000 euros, vuelve a sacar del juego la cantidad más alta, reduciendo la oferta a 89.000 euros. Finalmente decide hacer un trato con esa cantidad.
Luego resulta que tomó una buena decisión. Su maleta sólo contenía 50 euros. “Buen trabajo”, le dice Linda.
Si bien Linda cumple regularmente los deseos de los demás, también tiene el suyo propio: ser abuela. Puedes ver más sobre esto en el vídeo a continuación.