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A veces, este Real Madrid nos recuerda a aquellos niños que seguían metiendo monedas en la máquina recreativa, convencidos de que, “ahora sí”, conseguirían pasar de nivel y derrotar al malo de la última pantalla. Una pelota extra. Hay otra vida en la vida pasada. Se acabó el juego de amenazas. Se puede utilizar una moneda para marcar un número de teléfono no contestado desde una cabina telefónica remota. “Inserte la moneda”, como tituló Gacy su libro.

Hay algo de inocencia, pureza, terquedad y fe. Hay admiración y hay una profunda desesperación. El equipo todavía no está jugando bien. Es lento, pesado e impreciso. Su mediocampo, aunque dispuesto, a veces era ineficaz, como un par de bomberos pisándose las mangueras. Estas combinaciones no encajan del todo. Algo no funciona. Todo tiene un costo.

La victoria contra el Atlético fue encomiable simplemente porque terminaron con una defensa tan improvisada, no ha habido nada igual desde aquel partido milagroso contra el Chelsea donde el Real Madrid terminó con una defensa formada exclusivamente por laterales: Mendy, Carvajal, Lucas Vázquez y Marcelo. Este es puro ejercicio de supervivencia. Como el de Jeddah.

Los ridículos riesgos que asumieron Rudiger y Militao el año pasado todavía les cuestan sangre, sudor y ligamentos. En cuanto a Huijsen, no está claro por qué viajó a Medio Oriente además de “entrenar” con Tiger durante las vacaciones. El enigma que rodea al joven central empieza a cronificarse. Aparece como Baresi y amenaza con irrumpir en Illaramendi.

El Atlético de Madrid tampoco vive sus mejores momentos. A Julián le cuesta marcar goles. Barrios brilló por su ausencia. Perdonan lo imperdonable ante el Real Madrid, que sobrevivió gracias a la fortaleza de Valverde y Rodrygo. Vinicius volvía a deambular en la niebla de la batalla.

Hay algo misterioso en el boicot de Madrid. No gobierna a los partidos, no los conquista, no los manda, pero les permite vivir. Avanzó a intervalos, confiando todo a una combinación de fe, perseverancia y memoria histórica. Esto no es un plan, sino una inercia. Sin embargo, sus efectos son suficientes para sustentar la vida.

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