Frankie Hobson
En la sede de Showpo en el interior oeste de Sydney, el ritmo es rápido, el equipo está enérgico y los estantes con ropa de nueva temporada nunca dejan de moverse. Pero la fundadora y directora ejecutiva, Jane Lu, insiste en que no tiene ningún interés en glorificar la cultura del ajetreo.
En cambio, se describe a sí misma como algo completamente diferente. “La directora ejecutiva perezosa”, se autodenomina.
Esta no es una confesión de “tomar atajos”. Esta filosofía consiste en construir sistemas más inteligentes, eliminar el esfuerzo desperdiciado y centrarse únicamente en el trabajo que importa.
Esta actitud ayudó a Lu a convertir una pequeña startup fundada en el garaje de sus padres en Showpo, una marca de moda global con más de 100 millones de dólares en ventas.
Pero cuando empezó, el éxito todavía parecía muy lejano.
“El primer día fue aterrador porque no tenía idea de lo que estaba haciendo”, recuerda Lu. “El síndrome del impostor era muy fuerte. Pero de alguna manera sabía que era hundirme o nadar. Tenía que hacerlo”.
Mire el vídeo completo a continuación para ver cómo Jane Lu convirtió la “pereza” en un imperio de la moda de 100 millones de dólares.
Sembrando nuevas semillas: de contador a emprendedor
Antes de Showpo, Lu trabajó como contador. El trabajo ofrecía estabilidad pero poca satisfacción.
“Me fui porque no me gustaba y no me sentía realizada”, dice. “Aunque estaba arruinado y no sabía lo que estaba haciendo, estaba muy emocionado”.
Su primer intento de iniciar un negocio fracasó espectacularmente durante la crisis financiera mundial. Al no poder encontrar otro trabajo en la empresa, Lu se encontró arruinada, endeudada y empezando de nuevo. Showpo surgió casi por accidente.
“En realidad, Showpo comenzó de forma predeterminada”, dice. “Mi única opción era iniciar otro negocio”.
El punto de inflexión se produjo cuando la joven minorista superó repentinamente su salario anterior.
“El momento en que sentí que lo había logrado fue cuando hice más ventas en un día que mi salario anual de la empresa”, dice Lu.
Hoy en día, Showpo vende a clientes de todo el mundo, pero Lu dice que el mayor cambio en su forma de pensar se produjo cuando se dio cuenta de que el trabajo duro por sí solo no sustentaría el crecimiento.
“En el momento en que me di cuenta de que trabajar más duro no era la respuesta fue cuando me di cuenta de que yo era el cuello de botella”, explica. “Mis jornadas de 15 horas ya no transcurrían como antes”.
Sin problemas: trabaje de forma más inteligente, no más intensa
En lugar de exigir más horas de trabajo, Lu comenzó a desarrollar sistemas que permitieran a la empresa operar de manera más eficiente.
“Si tienes que hacer algo dos veces, crea un sistema para ello”, dice.
Muchas de las primeras tareas que automatizó fueron tareas operativas repetitivas como cargas de productos, flujos de trabajo de marketing por correo electrónico, gestión de inventario y procesos de aprobación.
El cambio permitió a su equipo dedicar menos tiempo a recopilar información y más tiempo a interpretarla.
“Las herramientas modernas no reemplazan el esfuerzo humano”, afirma Lu. “Lo hacen más fácil. En lugar de recopilar informes, nuestro equipo puede dedicar más tiempo a interpretar los datos y la información”.
Para Lu personalmente, este cambio significa que dedica más tiempo a decisiones estratégicas que a la gestión diaria.
“Cuando analizo una nueva propuesta o estrategia de campaña, ejecuto escenarios con IA para buscar puntos ciegos y perspectivas alternativas”, afirma.
En muchos lugares de trabajo modernos, las herramientas de gestión de documentos, aprobaciones y colaboración están evolucionando con la misma rapidez. Plataformas como el nuevo espacio de trabajo Studio de Adobe Acrobat están diseñadas para optimizar la forma en que los equipos revisan, comparten y editan documentos, ayudando a las empresas a avanzar más rápido sin agregar complejidad.
Patrones de éxito: centrarse en lo importante
Para Lu, la lección más importante es centrar la atención en lo que importa.
“Los fundadores deberían trabajar en cosas que marquen la diferencia: adaptarse al mercado de productos, comercializar su marca y contratar gente excepcional”, afirma.
La trampa, añade, es confundir el ajetreo con el progreso.
“Puede parecer productivo optimizar cada título de Instagram o asistir a cada reunión, pero eso es simplemente procrastinación disfrazada de trabajo”.
Esta filosofía es particularmente relevante para la próxima generación de emprendedores que están iniciando negocios con poco más que una computadora portátil.
“Para alguien que empieza hoy, la mayor ventaja es que puede empezar de cero”, afirma Lu. “Puedes automatizar, documentar y estructurar adecuadamente todo desde el principio”.
Y si eso suena a pereza, Lu está feliz de ser dueño del sello.
Porque en su mundo, los líderes más inteligentes son aquellos que aprenden a hacer menos y lograr mucho más.
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