Jade Kops, de 18 años, descubrió el sábado que su rostro ya no era simétrico, su visión era borrosa y le resultaba difícil mantener las bebidas en la boca. El lunes acudió a una revisión al Centro de Oncología Pediátrica Princesa Máxima de Utrecht, donde supo que se debía al crecimiento del tumor. “En una noche, mi situación cambió por completo”, escribe.
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