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Noemí Navarro es influencer y creadora de contenidos. Su decisión de compartir públicamente su diagnóstico de autismo hace unos años marcó un punto de inflexión en su relación con las redes sociales y en el tipo de proyectos en los que empezó a participar. Además, es madre de un niño diagnosticado con este trastorno del espectro, una condición que, según explica, jugó un papel decisivo en la fundación de Madretea, asociación en la que ahora impulsa una jornada presencial para familias. Hablamos con ella sobre el proceso, los orígenes de la iniciativa y otros hitos recientes, como su papel como embajadora de Barbie Autista en España. Según él, la conferencia se basó en su propia experiencia. “Cuando recibimos el diagnóstico quise encontrar este espacio”, explica. Navarro señaló que si bien hay mucha información sobre el autismo, no siempre es fácil de encontrar o comprender para las familias que enfrentan esta realidad por primera vez. “La información está muy fragmentada y el lenguaje suele ser complejo”, afirmó. Por tanto, uno de los objetivos de una reunión es recopilar contenidos de forma ordenada y comprensible. “Poder estar más aterrizados y tomar herramientas reales”, concluyó, destacando la importancia de hacerlo de manera presencial. “No es algo en línea, pero tiene valor de acompañamiento”. La decisión de Noemí Navarro de hacer público su diagnóstico siendo adulta, como ella misma explica, no estuvo exenta de preguntas y reacciones encontradas. En las redes sociales recibió mensajes de apoyo pero también comentarios cuestionando su estado. Ante esto, su respuesta fue clara: “El autismo no es lo que nos dicen que es”. El espectro es muy amplio. Navarro recuerda que ella misma se sorprendió cuando recibió el diagnóstico. “Fui la primera en sorprenderme”, admite, enfatizando, “no me lo diagnosticé yo misma, lo hizo un profesional”. Cuando se le preguntó sobre la motivación subyacente de todo este trabajo, Navarro volvió al ámbito de la familia. “Todo esto nació cuando llegó el diagnóstico a casa”, explica. Por su parte, el diagnóstico afectó a su hijo, donde sacó a relucir las raíces de su implicación. “Lo que me mueve es intentar dejarle una sociedad mejor”, afirmó. Sabía que era un proceso largo. “Muchas cosas tienen que cambiar”, admitió, pero dejó claro su deseo: “El mundo lo entiende, lo entiende y lo respeta”. Navarro agradeció la respuesta recibida, “me sorprendió gratamente porque todos estuvieron de acuerdo”, definiéndola como “una persona súper involucrada” con una destacada trayectoria en comunicación y causas sociales. Otro evento reciente amplió su perfil público: sirvió como embajadora de la muñeca Barbie autista y, como ella misma dijo, “No tenía idea de que nos reuniríamos para esto”, recordó. “Me puse a llorar”, y se dio cuenta de lo que significaba para esta muñeca entrar en el mercado español. “Barbie tenía 24 años. Se agotó en cuestión de horas”. Destacando la atención de los medios que generó el lanzamiento, señaló: “Sé que una muñeca no puede cubrir todo el espectro”, pero destacó el debate público: “Hay gente hablando de autismo”, explicó, añadiendo un matiz que consideró importante: “Esta Barbie fue hecha en colaboración con adultos con autismo”. Navarro ve esto como un paso más en un proceso que cree que será una larga carrera, pero que no abandonará. “El autismo es una condición de vida”; Partiendo de esta premisa, todo su trabajo va encaminado a hacer más comprensible una realidad que, según recuerda, pasó a formar parte del día a día de muchas familias.

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