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12 de marzo de 2026 12:51 p.m.

El hermano de Silencio, Eduardo Castillo, dijo a ABC que querían aplicar soluciones del siglo pasado al tan discutido problema del exceso de nazarenos en la procesión. Veintiuno. Es cierto. El hecho de que los hermanos hayan pagado todas sus cuotas y tengan que tener cierta antigüedad en la fraternidad o tener más de cierta edad para ingresar a la fraternidad, estas medidas no solucionarán el problema y de continuar con estas repercusiones, eventualmente conducirán a la ruptura de la Semana Santa cuyas costuras ya están muy dañadas. Los hermanos de hoy son completamente diferentes a los hermanos de hace treinta años y no pueden situar las manecillas del reloj en los hitos del tiempo. Siempre hay mexicanos que, como nos recuerda nuestro querido Paco Robles, son unos completos tontos. Pero hoy es diferente: gracias a Dios y, por supuesto, a los hermanos fieles que tienen muchas ganas de trabajar, aportar y llevar el Evangelio donde más se necesita, y, desgraciadamente, muchos más que sólo recuerdan la hermandad de la Cuaresma. Pero en este siglo XXI, lleno de excesos, modas, aficiones y desfiles y coros carnavalescos asociados a la cofradía, cada vez son más los capirotros que se “integran” a la cofradía con el único fin de dejar a los nazarenos y emprender un viaje para visitar a sus conocidos y regalarles dulces y estampillas. Lo más alarmante es que eligen la empresa a la que quieren pertenecer en función del día que la fraternidad vive en las calles. Me explico, sería mejor que me apuntara a uno el Domingo de Ramos que a uno del miércoles o jueves santo porque así no me perjudicaría un pequeño viaje si ocurre en un fin de semana largo. Señores, con estos mimbres nadie puede solucionar este problema. O esta sociedad cambia sin valores ni principios, o la Semana Santa ni siquiera llegará a mediados de siglo. No importa cuantos nazarenos haya.

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