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11 de abril de 2026

Actualizado a las 21:13

Creo que esto se ha hecho realidad, no sólo hoy, sino hace más de diez años, nos han convertido el agua en vino, y peor aún, nos la venden así, que es agua. Se habla desde hace mucho tiempo de la falta de raza entre los toros… pero no se ha hecho nada al respecto porque los toros que vemos habitualmente carecen de coraje, lo que sin duda les quita la emoción a la lidia. ¿Culpable? Ganaderos, empresarios y figuras actuales; Todo tiene que ver con encontrar toros que no molesten demasiado al matador y que puedan soportar los sesenta muletazos obligatorios que, evidentemente, las corridas actuales necesitan para estar conectados al cordel. Eso sí, soy el primero en enamorarme de la nobleza de los toros, pero esa nobleza se desarrolla en la valentía, la casta y la agresión. De hecho, cuando un toro embiste hoy, lo hace mejor que en cualquier otro momento de la historia porque la selección del ganado lo ha corregido, ¡y de qué manera! Pero es igualmente cierto que los toros a los que nos enfrentamos permiten o se permiten lograr lo máximo precisamente por la falta de casta. No hay gran misión sin un toro bravo, e incluso puedes convertirte en un genio por el bien de un gran torero, pero no hay gran misión. Recuerdo bien las grandes misiones de Paola, Curo, Chenel… Eran contra toros adiestrados en clase, sí, porque en el término clase todas las dotes (coraje, constancia, vivacidad) ya están implícitas. No les gustan las monjas de la caridad ni los tontos del remo, no porque no puedan hacer genialidades con ellos, sino porque un buen matador necesita ese toro que le motive para que algo pase. Para ser un noble imprudente, llevamos al toro a la peor clase de cruzada porque fue mal entendido por un gran número de ganaderos. Entre ellos se encuentran los problemas de selección en la manada y el reencuentro de la raza con los valientes señores del toro.

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