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El 26 de enero, el gobierno de la Comunidad de Madrid anunció públicamente que estaba revisando la normativa que regula las viviendas de protección y comenzó a exigir el registro en la zona durante al menos 10 años para poder entrar. Este anuncio es como Esto ha enfriado a muchos residentes que planean comprar o alquilar casas a precios limitados. Considerando la situación fuera de control del mercado… pero debido a diferentes circunstancias de vida, todavía están lejos del período mínimo de residencia.

La preocupación entre los afectados es generalizada: personas que vienen a Madrid desde otras provincias para estudiar y ganarse la vida en la zona, aunque tardaron años en inscribirse en el registro; personas nacidas en Madrid que han regresado recientemente después de vivir muchos años en el extranjero, o personas que acaban de llegar y se plantean vivir en alguna de las grandes promociones que hay en la zona.

Es en estas nuevas comunidades, particularmente en las cooperativas establecidas para construir algunos de los desarrollos, donde ha salido a la luz un problema importante con los cambios finalizados por el Departamento de Vivienda. Porque si muchos cooperativistas no cumplen con el requisito de registro para entrar a miles de viviendas, tampoco lo cumplirán cuando comiencen las obras y les pedirán que lo acrediten, Han donado grandes sumas de dinero.

¿Dónde sitúa la reforma regulatoria a estos cooperativistas en la agenda de la ejecutiva Isabel Díaz Ayuso? Desde hace días, un grupo de unas 300 personas organizadas en las redes sociales intenta dar respuesta a esta pregunta, contactando con partidos políticos, asociaciones e incluso con el Defensor del Pueblo. Al ser consultado sobre esta situación, la Autoridad de Vivienda asegura que considerará su situación. De esa manera no se quedarán sin acceso a una casa por la que ya pagaron.pero los afectados no vieron esta intención en ningún documento y aun así estaban molestos. También quiere tranquilizarles el concejal Jorge Rodrigo, asegurándoles durante el pleno del Congreso de este jueves que están exentos “los socios de cooperativas que hayan invertido en la compra de terrenos o inmuebles antes de la entrada en vigor de las restricciones” y “los que celebren contratos de compra, cedan derechos de propiedad o realicen aportaciones económicas en función del precio de la vivienda”.

Los perfiles de los miembros de estas relevantes cooperativas comparten muchas características comunes. Son jóvenes de diferentes regiones de España que vinieron a Madrid hace muchos años para estudiar una carrera o un máster. No registrado durante el período de estudio porque vivo en un dormitorio, residencia o casa de alquiler y no se espera que me quede por mucho tiempo; también porque A esa altura de sus vidas no sabían si su futuro pasaba por quedarse en la capital.regresar a su lugar de origen o viajar a un lugar diferente. Con el paso de los años, a medida que fueron ganando estabilidad laboral y personal, entendieron que la Comunidad de Madrid sería su lugar y decidieron inscribirse en el Registro Civil. El siguiente paso natural fue considerar comprar una casa y eligieron el modelo cooperativo de una nueva comunidad en construcción.

Más de 100.000€ entregados

Adrián González, 31 años, natural de Segovia, vino a la capital hace 13 años para estudiar. Inscrito en Madrid en 2019, se incorporó a finales de 2025 a una cooperativa de Los Berro Calles (sureste de la capital), que en principio no puede entregar hasta finales de la década, aunque deberá acreditar que cumple los requisitos en 2028. “Entonces estaré inscrito durante nueve años más o menos… lo que significa que durante unos meses no podré acceder a la vivienda por la que pago desde 2025”, afirmó. Adrián cree El anuncio de la comunidad en enero creó “mucha inseguridad jurídica”. “Estimamos que entre un 20 y un 30 por ciento de las cooperativas se ven afectadas por esta situación”, añadió.

Comprar un piso en Madrid es un asunto muy serio a nivel emocional “Cuando te dicen de la noche a la mañana que no te van a dar la vivienda que pagaste, te afecta mucho”, dijo el joven. Admite que ahora está más tranquilo porque sabe que el departamento de vivienda quiere que futuras regulaciones tengan en cuenta excepciones para situaciones como la suya, pero necesita verlo reflejado en un documento, incluso un borrador o una comunicación oficial, para sentirse un poco más tranquilo.

“A menos que veamos lo que está escrito, todavía no seremos salvos”Lo mismo hizo María Martínez, una joven andaluza de 26 años que no quiso desvelar su nombre real aunque quería que se conociera su situación. Llegó a la comunidad hace cinco años para estudiar una maestría. Se registró hace cuatro años y desde el pasado es cooperativista con sus socios en la Promoción de Vivienda Pública Protegida de Precio Limitado (VPPL) en San Sebastián de los Reyes, que se realizará hacia 2029 o 2030 pero por la que ya han pagado más de 100.000 euros.

María señaló que actualmente en el portal de transparencia de la Comunidad de Madrid, Hay proyecto de reglamento para el futuro, pero no se refleja la exención para cooperativistas ¿Qué pasará si no se imponen requisitos de residencia a determinadas personas, según fuentes del departamento que dirige Jorge Rodrigo consultadas por este diario? Serán quienes hayan suscrito un contrato de compraventa u opción de compra, hayan asignado título de propiedad o hayan entregado una cantidad en función del precio de la vivienda una vez que entre en vigor la futura normativa. Tampoco se aplica a quienes sean socios de una cooperativa de vivienda que hayan pagado para comprar el terreno o la casa misma.

“Tenemos muchas preguntas”, concluyó María. “Tienen que revisar el borrador y volver a publicarlo”La joven afirmó que sólo así se sentiría en paz. De su consulta garantizada 20 minutos Efectivamente, el borrador será revisado y, en un futuro próximo, el texto que será sometido a audiencias y proceso de información pública contendrá garantías a los cooperativistas.

“A mí, sinceramente, me basta”, subrayó, “porque soy salvo, pero eso no quiere decir que siga pensando que diez años es mucho pedir”, en cualquier caso, subrayó. En una entrevista con este diario, otro cooperativista afectado destacó que en un informe del propio Ministerio de Economía de Díaz Ayuso sobre los cambios regulatorios impulsados ​​en el sector de la vivienda, También dijo que exigir 10 años de registro “puede ser un poco excesivo”..

Antonio García (seudónimo) es extremeño, 27 años y vive en Madrid desde que llegó en 2016 para estudiar. Se registró recientemente porque hasta el año pasado no sabía si se quedaría en la capital y padece una enfermedad por la que está siendo tratado en su ciudad natal. En junio de 2025, él y su socio decidieron convertirse en cooperativistas del proyecto de promoción de Vivienda Pública Básica (VPPB) en Los Cerros (sureste de la capital). Hace unas semanas firmaron el contrato y entregaron 60.000€. Admitió estar “muy ansioso” desde que conoció los cambios regulatorios que se están impulsando. “Has pagado y firmado el contrato y ahora de repente cambian la ley, lo cual no tiene sentido”, criticó.

Requisitos “excesivos”

“Si bien estos cambios protegen a aquellos de nosotros que ya estamos involucrados, Esperamos seguir trabajando para cambiar este requisito para las generaciones futuras.“Para la próxima ‘María’ que venga a Madrid a estudiar o trabajar y quiera comprar una casa protegida, también existe la oportunidad de obtener protección”, advierte la joven andaluza afectada. María quiere destacar que las demandas de la comunidad afectarán a desarrollos de iniciativa privada como el suyo, en los que no intervienen fondos autonómicos y los fondos públicos se limitan a la cantidad que el ayuntamiento de “Sens” destinará al desarrollo de su futura comunidad.

“La Comunidad nos dio cero unidades de euros”, “Han decretado que los precios están al máximo y no pueden subir más, pero hemos comprado el terreno, hemos buscado financiación, estamos arriesgándonos… todo, absolutamente todo, lo haremos”, subrayó.

Además, la joven no cree que la comunidad logre los objetivos que busca con requisitos mínimos de inscripción en el padrón. Cuando se anunció la medida, la administración madrileña aseguró que buscaba “Priorizar conexiones estables con la ubicación del beneficiario” María cuestionó esto. “Para mí, estar registrada durante diez años no equivale a contribuir a la comunidad”, afirmó. “Aquí puedes trabajar diez años y no aportar nada, ningún trabajo… no se aporta absolutamente nada”, afirmó, dejando clara su oposición a la exigencia de residencia mínima en Madrid para acceder a la vivienda protegida.

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