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Madrid, 25 (Agencia Europea de Prensa)

El ejército de Malí confirmó que grupos armados lanzaron esta mañana una ofensiva en múltiples frentes contra el ejército de Malí en varios campamentos militares en la capital, Bamako, y otras partes del país.

El Estado Mayor del Ejército de Malí anunció en las redes sociales: “Los combates continúan e instamos a la población a mantener la calma y la vigilancia”. Y añadió: “Nuestras fuerzas de defensa y seguridad están trabajando actualmente para neutralizar a los atacantes”.

Fuentes de los medios locales confirmaron que se produjeron enfrentamientos en Bamako y en las ciudades de Kati, Gao y Mopti. Kati, una pequeña ciudad cerca de la capital, es el hogar del líder golpista del país, el general Asimi Goita.

Posible alianza entre yihadistas y tuareg

Hasta el momento, ningún grupo ha reivindicado los incidentes, pero todas las miradas están puestas en dos grupos: el grupo yihadista vinculado a Al Qaeda Jahr al-Islam y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), y el grupo tuareg del Frente para la Liberación de Azawad (FLA).

En marzo, fuentes de la emisora ​​de radio internacional francesa RFI sugirieron que se estaban llevando a cabo conversaciones entre dos grupos para lanzar una ofensiva conjunta contra el ejército maliense y sus principales aliados internacionales: los mercenarios rusos del antiguo Grupo Wagner (ahora Afrika Korps), que realizan tareas de vigilancia y seguridad para la junta liderada por Goita.

La gran ofensiva se produce también después de meses de operaciones del JNIM y la FLA contra las rutas de combustible que estaban a punto de asfixiar a la capital, Bamako.

La actual junta golpista llegó al poder mediante dos golpes de estado en 2020 y 2021, y desde entonces ha formado una alianza regional con otras dos juntas (Burkina Faso y Níger), que tienen en común el rechazo al antiguo Estado colonial francés y estrechos vínculos con Rusia.

Sin embargo, la región africana del Sahel todavía enfrenta enormes desafíos de seguridad debido a los continuos ataques del JNIM, los separatistas tuareg y la organización móvil “Estado Islámico”. La junta militar de Malí ha prometido devolver el poder a los civiles a más tardar en marzo de 2024, pero no ha cumplido su promesa.

En julio de 2025, la junta concedió a Goita un mandato presidencial de cinco años que podría “reelegir tantas veces como fuera necesario” sin necesidad de elecciones.

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