Los Círculos Comerciales e Industriales de Sevilla colocaron esta tarde carteles a tope en la presentación de “El suelo que perdimos”. Más allá de un nombre compartido, amistad y carrera literaria, el periodista Francisco Robles y el médico … Francisco Gallardo ha añadido ahora un nuevo enlace al libro, que fue escrito a cuatro manos, o como bromeaba Robles, “tres manos”, en alusión a las secuelas del derrame cerebral que sufrió hace seis años (21 de marzo de 2020).
Las periodistas Eva Díaz Pérez y Mercedes De Pablos acompañaron al autor en una conferencia que fue en sí misma una extensión del libro, llena de conversaciones, recuerdos y reminiscencias de una Sevilla perdida. Según De Barblos, se trataba de una “carta bomba emocional” con “dos remitentes y muchos destinatarios”. Se trata de un “libro de diálogo con doble función epistolar” que no idealiza la ciudad sino que la explora desde dentro: “No es una Sevilla romantizada; Sevillanos de Sevilla vs Sevillanos».
En esta línea, Díaz-Pérez destaca las dificultades y aciertos de escribir en segunda persona, destacando que el resultado es “tu biografía emocional” además de una “Una ciudad que ya no existe”. Los viajes, los cambios sociales y el paso del tiempo vuelan en una obra que mezcla el humor con la nostalgia, la amistad y la pérdida, en la que tres grandes temas literarios -el amor, la vida y la muerte- que, según el autor, son la columna vertebral de cualquier historia que valga la pena contar, tienen un papel protagonista. “Creo que Sevilla existe en la memoria de sus escritores”, dijo el reportero del Diario de Sevilla, sosteniendo el libro en la mano. “Esta es la ciudad que acabamos de perder”.
Además de periodistas y escritores, también acudió al acto Miguel Ángel Magallanes, editor de Novalis. Recordó: “Lo que quizás no sepáis es que este es también el lanzamiento de una marca editorial, Novalis”. Según Magallanes, esta editorial cumple este año su 50 aniversario y apuesta por convertirse en “una ventana para los creadores del sur de España”.
Apretón de manos y barra
Entre las referencias a escritores como Jorge Luis Borges, Antonio Burgos, Julio Manuel de la Rosa o Gustavo Adolfo Becker, hay imágenes reconocibles que muchos sevillanos pueden ver: conversaciones pausadas en la barra del bar -“aunque hoy esto es imposible porque no te lo permiten”, apunta Eva- transformadas en símbolos de una forma de vida y conexión que va desapareciendo a lo largo de la obra. “Este es un libro sobre un amor hermoso”, asegura Mercedes, “un amor que no es abstracto sino concreto: por la amistad, por una ciudad”. Sevilla es un estado de ánimo que no muere porque se escriba sobre él.
Nada sin este libro Ese apretón de manos firmó un compromiso de coescritura.. Robles, que aún se recupera de un derrame cerebral, ha encontrado en la escritura una forma de curación que trasciende lo físico y lo cognitivo, admitiendo que “mejoro con la tierra que perdemos”. En cambio, una de las cosas que motiva a Gallardo es que escribir algún día permitirá que sus nietos lo comprendan mejor.
El acto de clausura coincidió con el tono de toda la tarde, de agradecimiento y complicidad. “Maestro Robles, es un placer escribir un libro con usted”, dijo Gallardo. Su tocayo no tardó en responder: “Me alegro mucho… de que me permitieras escribirlo cuando estaba de mal humor. Mi agradecimiento es infinito. “A ti te lo debo todo, literario y humano, y se lo debo también a Mercedes de Barblos, mi primera directora de radio, y a Eva Díaz Pérez, que me recomendó a un director de periódico. “
En definitiva, “El suelo que perdimos” habla no sólo de lo que desaparece, sino también de lo que queda: Sevilla y esas ciudades, como se dice en el discurso, aunque hayan cambiado o se hayan desvanecido, siguen vivas en la memoria de quienes escribieron sobre ellas, pero también en quienes las leen.