Surabaya, CNN Indonesia —
Hijrah Saputra, experta en desastres y profesora de la Escuela de Postgrado de la Universidad Airlangga (Unair) de Surabaya, destacó los desastres ecológicos en forma de inundación y deslizamientos de tierra que afectaron a varias zonas de Sumatra como Aceh, Sumatra del Norte y Sumatra Occidental.
Según Hijrah, el desastre ocurrido en Sumatra fue el impacto del clima extremo que azotó la región del Sudeste Asiático y estuvo correlacionado con cambios en los patrones de lluvia. Esto también lo demuestran inundaciones similares en Malasia.
“El principal desencadenante fueron las precipitaciones extremas debidas al ciclón tropical Senyar y al ciclón Semillas en el estrecho de Malaca, que también provocaron importantes inundaciones en varios estados de Malasia”, dijo Hijrah, el miércoles (12/03).
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Pero, dijo Hijrah, hubo factores que empeoraron el desastre en Sumatra, provocando cientos de muertes, graves daños a la infraestructura y miles de personas que tuvieron que perder sus hogares. Ese factor son las condiciones ambientales dañadas.
“Los factores que empeoran en Sumatra son las condiciones ambientales como laderas desnudas, asentamientos alrededor de los ríos, drenaje limitado e infraestructura vital que aún no se adapta”, afirmó.
Según él, el problema de la tala de árboles en la cuenca alta (Cuenca del Río) es un factor que agrava el desastre. En el ecosistema, los árboles desempeñan un papel importante al almacenar reservas de agua subterránea y sostener la estructura del suelo para evitar deslizamientos de tierra.
“Los videos y fotografías que circulan muestran mucha madera varada en ríos y costas. Esto no es sólo un fenómeno natural, sino evidencia de actividades madereras descontroladas. La deforestación reduce la capacidad de absorción, aumenta el escurrimiento de agua y aumenta el riesgo de deslizamientos de tierra”, subrayó.
En el manejo de desastres, Hijrah apreció las rápidas medidas del gobierno, como la evacuación en helicóptero y buque de guerra, la distribución logística, la restauración de la electricidad y la modificación del clima. Esto demuestra que la respuesta de emergencia va bastante bien. Sin embargo, según él, el gobierno aún necesita mejorar la previsión a largo plazo.
“La anticipación a largo plazo aún es débil, el sistema de alerta temprana aún no ha llegado a las aldeas remotas, la planificación espacial aún no es disciplinada y la rehabilitación ambiental aún es esporádica. La anticipación a corto plazo puede ser rápida, aunque hay algunos puntos a los que es difícil llegar geográficamente, es un poco tarde”, afirmó.
Hijrah añadió la necesidad de adoptar medidas concretas que puedan dividirse en tres etapas. En primer lugar, el corto plazo se centra en 72 horas de SAR, suministros logísticos y servicios sanitarios. El segundo paso a medio plazo es realizar auditorías de daños, reparar la infraestructura y reubicar a los residentes de las zonas rojas. En tercer lugar, a largo plazo con rehabilitación de cuencas, reforestación de laderas, normalización de ríos, integración de la mitigación al RPJMD.
“Esto no es sólo un destino, sino una consecuencia de la forma en que gestionamos la naturaleza y la preparación de nuestros sistemas. Si queremos reducir las víctimas en el futuro, entonces la resiliencia debe construirse a partir de la disciplina de planificación espacial, la ecología de las cuencas hidrográficas y un sistema de alerta temprana integrado regionalmente”, afirmó.
(frd/es)
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