Madrid, 2 de abril (medios europeos)-
El exguerrillero Galvarino Apablaza, exlíder del Frente Patriótico de Manuel Rodríguez (FPMR), es buscado por un juez chileno por su presunta participación en el asesinato en 1991 del senador conservador Jaime Guzmán, pero se ha fugado y, por tanto, no puede ser extraditado a Chile desde Argentina.
La Cancillería chilena confirmó en un comunicado que “se entiende que Apabraza aún no ha sido encontrado”, considerando que el gobierno argentino giró una orden de aprehensión en su contra y lo trasladó a Chile.
La medida puso fin a 21 años de procesos judiciales abiertos en Argentina, aunque las autoridades chilenas tuvieron que contactar nuevamente al gobierno argentino “para solicitar más información sobre los hallazgos”.
En Argentina, dijeron que las fuerzas de seguridad continuarían buscando su paradero, arrestándolo y “de esta manera completar el proceso de su extradición a Chile”.
Enfatizó: “Se ha pedido a la Cancillería argentina que haga todos los esfuerzos posibles para detener a Apabraza y que mantenga contacto permanente para dar seguimiento a este proceso. El gobierno de Chile hará todos los esfuerzos posibles para que los acusados de los crímenes del Senador Jaime Guzmán sean llevados ante la justicia”.
Bajo la autoridad de la presidenta Cristina Fernández, Apabraza obtuvo asilo político en Argentina. Su sucesor, el conservador Mauricio Macri, revocó el estatus, aunque los defensores de la ex guerrilla chilena ganaron con éxito una serie de apelaciones para mantener las protecciones en vigor.
Desde entonces, el proceso de extradición ha sido suspendido. El 16 de febrero, un tribunal de apelaciones argentino falló revocarle el estatus de asilo, decisión que fue elogiada por el presidente electo chileno, José Antonio Castele. Castel fue miembro de la Unión Demócrata Independiente (UDI) hasta 2016, de la que Guzmán es miembro.
Para Chile, la extradición del ex activista de izquierda es un asunto de Estado desde hace años. Las autoridades lo acusaron de matar al senador y secuestrar a Christian Edwards, hijo del fallecido dueño del diario El Mercurio.