La actividad física es uno de los pilares fundamentales de una buena salud. Por ejemplo, caminar, nadar o andar en bicicleta con regularidad puede ayudar a que nuestro cuerpo se mantenga saludable todos los días.
Algunos beneficios del ejercicio pueden fortalecer el corazón, mejorar … Mejora la circulación sanguínea, mantiene un peso adecuado y reduce el riesgo de muchas enfermedades.
Sin embargo, el ejercicio por sí solo no es suficiente. Por eso hay que combinarlo con hábitos saludables como llevar una dieta equilibrada, dormir lo suficiente y evitar al máximo el estrés.
Siguiendo con la importancia del ejercicio, en ocasiones algunas personas buscan ir más allá de su rutina diaria de ejercicio y desafiarse con actividades más exigentes, como correr largas distancias.
Empezar a correr significa a menudo buscar superarse, ser cada vez más capaz de correr distancias más largas, reducir el tiempo necesario y tener mejores capacidades físicas. Un ejemplo de desafío para los corredores es fijarse objetivos, como correr una carrera popular, una media maratón o una maratón.
Sin embargo, lograr este objetivo no es sólo una cuestión de ponerse los zapatos, ya que requiere constancia en la preparación física, el entrenamiento y la planificación. Para correr una media maratón, por ejemplo, no basta con salir a correr durante unas semanas, sino que tenemos que prepararnos y preparar nuestro cuerpo para evitar problemas de salud.
Pero incluso aquellos que están preparados tienen necesidades adicionales que pueden afectar significativamente a nuestros cuerpos más allá de los beneficios habituales de la actividad física. Por eso muchos os estaréis preguntando ¿qué le pasa a nuestro cuerpo cuando corremos una media maratón? Respondamos esta pregunta a continuación.
¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando corres una media maratón?
Cuando cruzamos la meta de una media maratón, nuestro cuerpo acaba de vivir un auténtico desafío, hablando siempre más de amateurs que de profesionales. Durante una carrera, el corazón late más rápido, los pulmones trabajan al máximo y los músculos trabajan duro durante mucho tiempo.
Nuestros músculos consumen primero glucógeno y luego grasa, y a menudo se produce un aumento temporal de los microdesgarros musculares y la inflamación. A su vez, el cuerpo libera hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina, el sistema inmunológico puede debilitarse temporalmente y se pierde agua y sal a través de la sudoración, lo que puede provocar fatiga severa y riesgo de deshidratación o desequilibrio electrolítico.
Finalmente, incluso con el cansancio, es posible que muchos ya estén pensando en el próximo partido o en superar ese marcador: “No sé si es por la adrenalina que fluye durante el partido, las sensaciones percibidas o simplemente porque vamos superando retos, lo cierto es que cometemos un error muy común: volver demasiado pronto a los entrenamientos. No queremos perder la forma que hemos adquirido y alcanzado el punto más alto el día del partido”, afirma el doctor Antonio Ríos Luna, experto en traumatología y patología. Cirugía ortopédica.
Se puede observar que después de correr más de 21 kilómetros, muchas fibras musculares de las piernas, los brazos y el tronco se rompen, y la energía almacenada, el azúcar, queda “completamente ‘robada'”. Esto explica la intensa fatiga, dolor y sobrecarga de tendones y articulaciones que muchas personas experimentan durante los próximos días.
La importancia de no apresurarse al volver a correr
Antonio Ríos también destaca que nuestro cuerpo necesita tiempo para recuperarse: “El periodo de curación de las lesiones musculares es de 2-3 semanas. Si volvemos a entrenar demasiado rápido podemos acabar con lesiones por desgarros fibrosos. “Lo mismo ocurre con los tendones e incluso los huesos, también están sujetos a desgaste y si no se respeta el tiempo de recuperación se pueden desarrollar tendinitis o fracturas por estrés.
Por ejemplo, contando su experiencia personal, sintió molestias en las rodillas y cojeó ligeramente mientras completaba una media maratón: “Con el tiempo, las molestias fueron desapareciendo y casi no notaba nada mientras caminaba. Después de 10 días decidí salir a correr. Después de 3 kilómetros, los dolores en las piernas volvieron, pero más intensos, como si me hubieran apuñalado el costado de la rodilla, lo que me obligó a parar. La tendinitis de la banda iliotibial me mantuvo en el dique seco durante dos meses”, relata. admitió el médico.
Consejos para recuperarse de una media maratón
Para una recuperación segura, Ríos recomienda algunas estrategias prácticas: tomar una enzima antiinflamatoria o proteolítica inmediatamente después de un partido, aplicar compresas frías para reducir la inflamación, acudir a un fisioterapeuta y descansar, y evitar los deportes de impacto durante unos días. Actividades suaves como nadar o andar en bicicleta pueden ayudar a activar la circulación sin sobrecargar los músculos.
También recomienda acudir a un fisioterapeuta si es necesario, colocar las piernas en agua fría y descansar si es necesario. Mentalmente, el profesional aconseja “planificar lo antes posible el próximo reto, cuál es la próxima carrera que vamos a disputar. Es divertido llenar el hueco que dejan las pruebas con otro objetivo a corto o medio plazo”. Esto nos ayudará a evitar una bajada de motivación.