f20da70b-ec0d-43ce-8ad6-762271c75916_facebook-watermarked-aspect-ratio_default_0.jpg

Situada en la comarca de Sobrabe, Abisanda es uno de los pueblos aragoneses que impresiona por su verticalidad. Lo primero que llama la atención al llegar es su enorme torre de piedra, que se alza desde el siglo XI para proteger la frontera entre los reinos cristianos y los territorios musulmanes. La localidad tiene menos de 200 habitantes, pero ha sabido conservar un núcleo urbano de origen medieval, con la piedra y la historia defensiva como protagonistas.

Hoy en día, la localidad también se ha convertido en un referente internacional gracias a la Casa de los Títeres, un proyecto nacido en 2004 de la mano de la premiada empresa Los Titiriteros de Binéfar. Lo que comenzó como un sueño casi imposible se ha convertido en una combinación perfecta de entorno rural y artes escénicas, dando a las calles de piedra vida propia. Esta casa teatral es el resultado de la restauración de tres antiguas casas tradicionales, Simona, Lecina y Maza, que fueron rescatadas de la ruina y transformadas en un motor cultural único:

  • Casa Simona (Teatro): Hay una sala para 100 personas, incluido el gallinero superior. Es un lugar para proyectos interdisciplinarios que van más allá de los títeres y acoge a grupos internacionales durante las vacaciones y el verano.
  • Casa Lecina (museo): espacio expositivo y operativo que muestra títeres, grabados y pinturas traídos de países como India, China, Vietnam o Brasil. Aquí, los objetos cobran vida y actúan como intermediarios de historias intergeneracionales.
  • Casa Maza (Residencia de Artistas): sirve como alojamiento y espacio de ensayo para actores que buscan tranquilidad e inspiración creativa en un entorno rural.

Esta iniciativa no sólo atrae cada año a miles de espectadores, sino que se ha integrado plenamente en la vida de Abisanda, contando con la participación activa de los vecinos, como por ejemplo preparando dulces tradicionales para los encuentros al final del espectáculo. Se trata de una parada obligada para quienes viajan a Ainsa y quieren descubrir cómo la localidad se ha convertido a la vez en un bastión de la historia y un refugio para la imaginación.

castillo de abisanda


castillo de abisanda

El conjunto defensivo de Abisanda se sitúa en lo alto de la localidad, contiguo a la iglesia y al antiguo monasterio, formando un impresionante conjunto visual. Lo que vemos hoy es un recinto fortificado milenario, formado por murallas y restos de una antigua fortaleza que protegía el centro de la localidad. Curiosamente, durante la reforma de la casa del monasterio, se descubrió que incluso había una capilla románica escondida dentro del monasterio, y hoy todavía se puede ver el ábside adosado al edificio principal.

La auténtica protagonista es su torre, un edificio de 24 metros de altura que es uno de los edificios más espectaculares de Aragón. Fue construido por maestros lombardos sobre las ruinas de una torre destruida por los ejércitos musulmanes en 1006. Su diseño es una lección de supervivencia medieval: los muros tienen casi dos metros de espesor y una puerta de más de seis metros de alto, lo que hace imposible entrar sin permiso.

  • Capa inferior: Cubierta con tres metros de tierra como medida defensiva para evitar el ataque de savia o fuego. En este espacio se encuentran seis huecos en el aparejo del siglo X.
  • Segundo piso: Este es el piso de entrada y salida. La puerta tiene más de seis metros de altura, lo que dificulta la entrada y salida. Tiene una aspillera (abertura estrecha) en el centro de cada cara.
  • Tercer piso: sirve como sala de estar para los residentes, tiene una ventana de doble arco separada por parteluces. El parteluz es una fina columna que divide verticalmente el hueco de la ventana en dos partes, permitiendo en este caso la vigilancia estratégica de la carretera de Ainsa. Diseñada para la vida diaria, esta estancia cuenta además con un aseo incorporado y acceso al exterior.
  • Planta cuarta: Habitable, con ventana de doble arco de medio punto orientada al patio de armas y varias aspilleras.
  • Quinto nivel: Vigilancia, nivel defensivo, donde se almacena la piedra; cuenta con puertas que dan acceso al andamio de madera que recorre el perímetro.

Iglesia de la Asunción


Iglesia de la Asunción

La Iglesia de la Asunción de la Santísima Virgen María, situada en lo alto del cerro Abisanda, junto al edificio más monumental de la localidad, es una nave rectangular dividida en tres tramos con cabecera poligonal orientada al este. Los pies del edificio, con la casa monástica adosada, son mayoritariamente de sillería, excepto la galería superior de ladrillo para ventilación de la bóveda. Desde el exterior llama la atención la torre de tres cuerpos, rematada por un chapitel semiesférico y cuatro pináculos, con un portal en el lado sur decorado con motivos florales, querubines y columnas estriadas, y una bóveda de media luna bajo el pórtico.

En cuanto a su estructura interna, la iglesia destaca por la diversidad de sus cubiertas, bóvedas de crucería estrelladas de diseño diferente en cada parte de la nave, y un complejo ábside con bóvedas triangulares y de arco. El templo cuenta con cinco capillas, distribuidas entre las alas del Evangelio y Epistolario, un espacio para el coro bajo la torre y una sacristía de dos cámaras decorada con motivos de huevos y coronas. La comunicación vertical dentro de la torre se realiza a través de una escalera de caracol que conecta los tres pisos abovedados.

ermita de santa victoria


ermita de santa victoria

El monasterio está situado en el Alto de Elpino. El edificio consta de una sola nave con cabecera orientada al este, construida en mampostería. Aunque actualmente la nave se encuentra cementada y encalada, la cabecera aún conserva su revoque original de cal y mortero, así como la cubierta de losa que anteriormente cubría todo el templo.

Desde el punto de vista visual, destacan los cuatro contrafuertes, dispuestos de dos en dos a cada lado, haciéndose eco de los arcos horizontales del interior. La entrada se sitúa en la base del edificio y está protegida por un pequeño porche rectangular, que se abre hacia delante mediante un gran arco rebajado. La entrada al templo destaca por sus arcos de medio punto, construidos con vosuvas (bloques de piedra labrados) cortos y gruesos. Todo el perfil exterior está realzado por unas molduras circulares en relieve conocidas como baquetón, que le confieren un aspecto más sólido y decorativo.

El interior consta de una nave dividida en tres tramos por dos arcos fajones de medio punto. La nave está cubierta por una bóveda de cañón reciente, construida en 1954, en ladrillo, mientras que la cima se cierra con la primitiva bóveda de cuarto.

Referencia

About The Author