Se reunían en los bancos de los parques y en las terrazas de los bares, como en las películas. Dejaron tarjetas de memoria en lugares ocultos designados en las ranuras de las paredes; hablaban por teléfono en microondas para que no los escucharan; y a cambio de información confidencial, un oficial ruso entregó un sobre que contenía 4.000 euros a su secuaz italiano. Esta semana estalló un incidente de espionaje en Italia que desencadenó un conflicto diplomático: el gobierno italiano anunció el jueves la expulsión de dos agregados militares de la embajada rusa en Roma, Ivan Petrovich Gorbachev y Mikhail Vasilyevich Astakhov, acusándolos de espionaje. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha advertido que se tomarán medidas similares contra los diplomáticos italianos en Moscú.
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