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Una temporada que iba a confirmar el crecimiento del Atlético acabó siendo el momento más complicado para Ernesto Valverde en el banquillo rojiblanco. A falta de 10 jornadas para el final de Liga, el técnico extremeño afronta en Ibaigane uno de los partidos más desfavorables de todos los equipos que ha entrenado, caracterizado por una acumulación de derrotas sin precedentes en su carrera.

El contraste con el inicio del curso es sorprendente. El equipo comenzó la nueva temporada en agosto con un aire de optimismo aportado por el regreso a la Liga de Campeones. Tres triunfos consecutivos en primera vuelta (Sevilla, Rayo Vallecano y Betis) han aumentado las expectativas y reforzado la sensación de que el Atlético podría estar liderando una campaña histórica. Incluso el propio club vio un récord que nunca había alcanzado: cuatro victorias consecutivas y el mejor comienzo de liga en la historia del club.

Pero el entusiasmo duró poco. A este prometedor comienzo le siguieron cinco derrotas (Alavés, Arsenal, Valencia, Villarreal y Borussia Dortmund) y un empate (Girona) en los seis partidos siguientes. Los deportes competitivos están empezando a ver grietas en sus juegos y, lo más importante, la fragilidad de la competición ha sido la norma durante meses.

Siete meses después, el escenario es muy distinto al de aquel agosto trepidante. El equipo clasificado décimo en la liga sigue siendo una opción matemática para llegar a Europa, pero la distancia emocional con respecto a las expectativas iniciales es palpable. El sentimiento predominante ya no es el entusiasmo, sino la frustración por una temporada que no ha estado a la altura de las expectativas de un programa integral dirigido por uno de los entrenadores más respetados en la historia del club.

Estos números ayudan a determinar la magnitud del problema. Después de perder 3-0 ante el Girona en Montilivi el fin de semana pasado, el Athletic de Bilbao ha registrado 20 derrotas en 42 partidos en todas las competiciones. En más de dos décadas como entrenador de élite, Valverde nunca había perdido tantos partidos en una misma temporada.

Esos números son especialmente importantes si nos fijamos en su carrera. En distintas fases del Atlético (2003 a 2005, 2013 a 2017, 22 años hasta la actualidad), además de jugar en Espanyol, Olympiacos, Villarreal, Valencia y Barcelona, ​​el técnico siempre ha sabido mantener un equilibrio competitivo y evitar tantos fracasos. Hasta ahora, su límite máximo de derrotas es de 19 partidos perdidos en una sola temporada, y este récord ha sido superado.

El problema no es sólo el total, sino la proporción. El Atlético ha perdido casi la mitad de sus partidos esta temporada, y la proporción de derrotas supera significativamente la proporción de victorias. Esta dinámica explica la irregularidad de un equipo que destaca en determinadas áreas pero no logra mantener un rendimiento constante, así como la de su jugador estrella, Nico Williams, que ha sufrido problemas físicos tras un verano en el que su continuidad en San Mamés estuvo en duda.

La liga también refleja esta vestimenta competitiva. Los rojiblancos han perdido 13 partidos cuando faltan 10 partidos, más de lo que habían perdido en cada una de las dos temporadas completas anteriores. En la temporada 2023-24, el Athletic de Bilbao perdió 8 partidos y solo perdió 6 la última vez. Esta temporada, sin embargo, el fracaso se ha convertido en algo habitual. El calendario tampoco es optimista. Los compromisos que le quedan incluyen visitas a estadios exigentes como el Metropolitano o el Santiago Bernabéu, además de varios enfrentamientos directos en la carrera por una plaza europea. El margen de error se ha reducido al mínimo.

La derrota de Montilivi por 0-3 ante el Girona no sólo ilustra el momento de bajo rendimiento que atraviesa el equipo, sino que también confirma el hecho impactante de que después de encajar 3 goles en la jornada 28, el equipo ya ha encajado 40 goles. Esta cifra contrasta claramente con los 29 goles encajados por el mejor equipo defensivo de la liga la temporada pasada, que jugó un papel decisivo en la consecución del cuarto puesto y los siguientes campeonatos. Clasificación de la Liga de Campeones. Como resultado, el éxito rojiblanco se asienta sobre una base sólida. Por supuesto, esta identidad se ha diluido.

El contexto europeo también influyó. Jugar en la Liga de Campeones significa enfrentarse a rivales de mayor nivel y soportar un desgaste extra. Sin embargo, incluso teniendo esto en cuenta, la actual temporada es la más complicada para Valverde desde que comenzó su andadura en el banquillo.

El técnico, acostumbrado a aportar estabilidad al Atlético, se enfrenta ahora al reto de evitar que el club acabe la temporada con un balance negativo. El récord histórico de derrotas lo estableció Marcelo Bielsa en la temporada 2012-13, cuando el equipo perdió 21 partidos en todas las competiciones. El Atlético de Ernesto Valverde ha perdido 20 partidos y está a sólo uno de igualar ese récord.

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