Un notario llamó: Una tal señora Bramer de Lunteren dejó dinero. Mucho dinero. “Así es”, dijeron los miembros de la junta y se preguntaron entre sí: “¿Conocen a esta señora?” Y todos temblaban…
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Un notario llamó: Una tal señora Bramer de Lunteren dejó dinero. Mucho dinero. “Así es”, dijeron los miembros de la junta y se preguntaron entre sí: “¿Conocen a esta señora?” Y todos temblaban…
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