Para los habitantes de Moerdijk, en Brabante, esto es como una escalera. Mientras el pueblo sufre una gran incertidumbre por la desaparición de sus hogares, un ciberdelincuente intenta explotar su desesperación. Un tal “Joshua” envía cartas prometiendo ayuda jurídica por unas decenas de euros. Los residentes reaccionan en estado de shock y se advierten unos a otros. “Tememos que la gente ya haya caído en la trampa”.