Los Emiratos Árabes Unidos se retiraron de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) la semana pasada, lo que indica un doble bloqueo del Estrecho de Ormuz que coloca a los Estados del Golfo en una posición imposible. Al necesitar divisas (fue el primer país de la región en pedir ayuda a Estados Unidos), la monarquía árabe envió una señal a los compradores: cuando el petróleo vuelva a fluir, venderá todo lo que pueda exportar a cualquier precio, sin tener que coordinarse con el resto del cártel. Pero el impacto del pánico se extiende más allá de las preocupaciones empresariales.
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