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Electrificar nuestra infraestructura no es solo una opción ambiental para cumplir con los compromisos de sostenibilidad que hemos asumido, sino que también representa una gran oportunidad para nuestra industria y nuestro bienestar.

Necesitamos adaptar nuestra red de carreteras para predecir y garantizar Proporcionar transporte eléctrico interurbano de acceso público integral a precios competitivos Si no actuamos, además de perder competitividad y oportunidades tecnológicas en comparación con nuestros vecinos, arriesgamos nuestra posición como líder europeo de la industria automovilística después de Alemania.

Alcanzar este objetivo en las autopistas de primer nivel y en las redes convencionales propiedad del Estado y de las comunidades autónomas requerirá al menos 5.586 millones de euros de inversión en infraestructuras de recarga, con la instalación de 10.710 nuevos puntos de recarga de acceso público de ultra alta velocidad (350 kW) distribuidos en 1.585 estaciones de recarga. Esto basta para demostrar que si toda la flota española fuera eléctrica (lo que está lejos de ocurrir), consumiría el 80% del consumo eléctrico nacional actual.

Invertir en infraestructura de carga hace más que solo promover el uso de vehículos eléctricos. Esto significa sustituir los kilómetros de combustión por kilómetros eléctricos, mejorar la calidad del aire en nuestras ciudades e impulsar la actividad económica y las industrias relacionadas.

También tenemos las siguientes ventajas: La tercera red de autopistas más grande del mundoSi la infraestructura fotovoltaica se implanta en sus 12.200 kilómetros de dominio público, generará 6.900 GWh de electricidad al año, lo que representará una inversión de 1.600 millones de euros.

Nuestros puertos también deben ser parte de esta transformación. Implementación del sistema OPS (energía costera alguienLa Comisión Europea ha diseñado una inversión de 1.098 millones de dólares prevista para 2030 para permitir que los barcos comerciales apaguen los motores auxiliares y se conecten a la red en el atraque. Las reducciones potenciales de emisiones son significativas: las emisiones de óxido de nitrógeno se reducen hasta en un 96% y las emisiones de dióxido de carbono en aproximadamente un 45%. Pero más allá de los números, también discutimos Mejorar la calidad del aire ambiental de los puertos urbanos y mejorar la competitividad logística En un contexto internacional de exigencias cada vez más estrictas, los competidores mediterráneos han invertido en esta medida de clasificación.

La transición energética para la movilidad también requiere garantizar que la electricidad que consumimos sea renovable y competitiva. Para ello, las estimaciones de inversión anteriores incluyen una inversión de 1.817 millones en centrales fotovoltaicas con una capacidad instalada de 3.748 MW para suministrar energía a la central; una inversión de 420 millones en centrales fotovoltaicas para asegurar una capacidad instalada de 841 MW de proyectos OPS.

La electrificación no sólo está presente en nuestros modos de transporte, sino también en nuestra infraestructura de potabilización y desalinización de agua, que representa el 2% del consumo eléctrico del país. Alcanzar la neutralidad energética en ambos tipos de infraestructuras supondría un ahorro anual en gasto público de 975 millones de euros que, de abordarse a través de infraestructuras fotovoltaicas, requeriría la construcción de 3.500 MW de capacidad instalada en 1.787 hectáreas de terreno y una inversión de 1.600 millones de euros.

Por eso la reciente Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Municipales incorpora una serie de hitos para alcanzar la neutralidad energética en las ciudades. El stock público de estas dos infraestructuras en 2045fecha en la que sus operadores deben producir toda la energía que consumen, no hay opción de abordar esta Directiva CE a tiempo.

Otro ejemplo de neutralidad energética es la infraestructura de equipamiento de los hospitales públicos, que consume más de 1.500 millones de euros en electricidad al año, mientras que alcanzar la neutralidad a través de infraestructuras fotovoltaicas renovables requiere una inversión de 1.300 millones de euros. él El ahorro en gasto público que supone esta medida nos permitirá aumentar la capacidad de atención hospitalaria. Con 3.330 camas adicionales disponibles, esta medida contribuirá sin duda a reducir las listas de espera en nuestro sistema nacional de salud.

Nuestro informe de infraestructuras prioritarias presentado a finales del año pasado contiene también otros ejemplos relacionados con la electrificación de infraestructuras, como la implantación paulatina de redes de calefacción y refrigeración basadas en sistemas eléctricos de climatización de baja o alta temperatura en nuestras ciudades, o el cumplimiento de las medidas del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima hasta 2030, como el desarrollo de centrales hidroeléctricas reversibles para almacenamiento de energía.

Mientras el mundo se enfrenta a la progresiva electrificación de actividades económicas clave, nuestro país y nuestra industria no pueden quedar excluidos de esta enorme oportunidad y, por tanto, renunciar a los beneficios que esto aporta al bienestar de nuestra sociedad. Como ocurre con cualquier cambio tecnológico disruptivo, la infraestructura es una palanca clave para permitir el cambio.

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