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El Valencia llegó en mejor forma a la final de la Copa de la Reina, pero a costa del Zaragoza (72-82), que sólo tuvo ventaja en la canasta inicial (2-0). El equipo de Rubén Burgos se mostró dominante defensivamente y ofensivamente guiado por Yvonne Andersen, Elena Buenavida, Leo Fibic y Kalia Kielsmann. Su oponente será el ganador de la segunda semifinal: Hozono Global Jairis – Perfumerías Avenida.

Rubén Burgos sabe que jugando debajo de su canasta ganará partidos más rápido que jugando del otro lado. El técnico del Valencia impresionó con su inversión defensiva. En ataque insiste en meter el balón en la pintura, sin importar si la jugadora en el poste es Ava Fahm o Kaalia Hillsman. Con la segunda unidad en cancha, Letty Romero se hizo presente llevando al equipo a la mayor diferencia de puntos (10-19) en el primer cuarto.

Elena Buenavida es una joven defensa que empezó su carrera como jugadora de secundaria y a base de trabajo e inteligencia se ha convertido en un puntal en el Valencia. La tinerfeña tiene un gran instinto para el juego y con tan solo 22 años tiene capacidad para realizar jugadas en ataque y contener a Helena Pueyo en defensa. Burgos insistió en limitar el partido, más aún cuando Mariona Ortiz, el alma del Zaragoza, cometió su segunda falta y tuvo que irse al banquillo. Los esfuerzos de Fibic, Raquel Carrera o Ava Fahm dieron la victoria al Valencia (21-34).

zaragoza, con marea roja Dominó claramente la grada del Palau d’Esports de Tarragona, levantándose con valentía y un par de triples en Hempe y Pueyo (29-36). La respuesta dio sus frutos, ya que los de Carlos Cantero le atrajeron con un disparo de media distancia que redujo la diferencia a cinco puntos. Pero todo ese trabajo fracasó hasta cierto punto, con los últimos tres hits de Carrera y Fibic antes del descanso ayudando al Valencia (35-46).

Mariona y Kara Wright devolvieron dos de los triples tras el descanso. Si el Zaragoza puede levantar su defensa taronia Esto significa que se ha ido (43-46). Burgos necesitaba un tiempo muerto para restablecer el pensamiento del equipo, y tras el tiempo muerto se mostró especialmente inspirado para volver a apretar (45-58) con un enorme Fibic (18 puntos en un tiro fallido). Cantero necesitaba un líder y allí encontró a Pueyo, que era como una farmacia siempre disponible.

Luego, Burgos seleccionó a sus dos jugadores más importantes, Farm y Hillsman, y le pasó el volante a Letty Romero, una experta en mantener el control para evitar que Colorado reaccionara. Cuanto más reñido era el partido, mejor jugaba Febich porque siempre tomaba la decisión correcta. Al igual que Buenavida, evitó un susto mayor con rebotes y asistencias, dejando a su equipo muy cerca de la victoria (68-78 en menos de dos minutos).

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