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El Rayo-Atlético se disputará finalmente este domingo a las 16.15 horas en el Estadio del Butac de Leganés. La Liga anunció el jueves por la tarde, tras una semana de inspecciones en el estadio de Vallecas, que “a pesar del trabajo realizado, no es posible garantizar que el partido se celebre en condiciones seguras para garantizar la integridad de todos los implicados”, como explica en una nota.

Este es el segundo partido en una semana que el estadio de Vallecas no ha podido acoger por el mal estado del césped que fue sustituido la semana pasada porque ya estaba en mal estado. En este caso, sin embargo, el anuncio se produjo casi tres días antes de lo previsto. El anuncio del aplazamiento del partido Layo-Oviedo del pasado sábado se produjo cuando faltaban menos de cuatro horas y en un momento en el que muchos aficionados asturianos se encontraban en la capital o de viaje. Oviedo pidió a la federación que le concediera tres puntos y advirtió que recurriría a todos los medios necesarios, incluidos administrativos y judiciales, para defender sus derechos. El próximo partido del Rayo en casa será ante el Atlético el sábado 28 de febrero.

Tras el partido contra Osasuna de hace tres semanas, tras las durísimas palabras de varios jugadores del Rayo (Pep Chavarría denunció “el estadio como una vergüenza”), el club sustituyó el césped de Vallecas. Sin embargo, el progreso en el establecimiento de nuevos espacios verdes se ha ralentizado excesivamente, en parte debido a las abundantes lluvias en la ciudad. Tras la suspensión del sábado pasado, el personal de La Liga realizó varios viajes a Vallecas esta semana para comprobar si el césped había echado raíces y permitía albergar el partido del domingo contra el Atlético de Madrid, pero los progresos no fueron suficientes.

El caso representa una nueva escalada de tensiones con el presidente del club, Raúl Martín Presa, además de los últimos días de incertidumbre sobre si el estadio de Vallecas podrá albergar el evento. Después de haber sido desmentido por una parte muy importante de la afición hace años, esta vez son los jugadores y el cuerpo técnico los que se quejan abiertamente de las condiciones en las que trabajan a diario. En un comunicado del sindicato AFE este viernes, plantilla y cuerpo técnico aseguraron que las “instalaciones obsoletas” eran una “amenaza para la salud física”. También señalaron que durante la pretemporada no tuvieron entrenamiento en la ciudad deportiva durante casi tres meses debido a las malas condiciones de la cancha, e incluso afirmaron que algunos días “faltó agua caliente” y “la limpieza no siempre fue suficiente”.

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