Esta es la nueva realidad del piloto más exitoso de México: luchar en el barro para evitar terminar último en la clasificación. Checo Pérez sabe muy bien que debe tener paciencia en su primera temporada con Cadillac, el equipo novato de Fórmula 1. La misión es luchar en la parte inferior de la parrilla y, si el caos ayuda, colarse en la zona de puntos. Lo mejor de la ingeniería, la aerodinámica y la fiabilidad es que el coche funciona y es capaz de terminar la carrera. Pérez finalmente lo logró después de una hora y media agonizante, en la que el coche se desintegró en la pista del Gran Premio de Australia. Terminó decimosexto y George Russell ganó la carrera.
La experiencia de la última década ha demostrado que por muy talentoso que sea el conductor, el coche siempre es el factor decisivo. En el garaje de Cadillac tuvieron que construirlo todo en un tiempo récord para poder competir en la temporada de este año. El equipo demostró su fuerza y trabajo en equipo este fin de semana. También encontraron errores, como falta de espejos, disposición de los asientos, configuración e incluso bombas de combustible en ambos autos. Las eliminatorias fueron la primera vez en la historia que recogieron los primeros datos, lo que ayudó mucho al equipo estadounidense. Pérez se clasificó 18º, justo por delante de su compañero Valtteri Bottas. Verstappen ha caído en los bajos fondos de la categoría de forma sorprendente.
Antes del inicio de la carrera en Australia, Checo Pérez bromeó con el argentino Franco Colapinto sobre el potencial caos en el inicio de la carrera: “Vamos a jugar a los bolos”. Unos minutos más tarde, el McLaren de Oscar Piastri acabó chocando contra el muro durante una vuelta que llevaba el coche a la pista. El mexicano puso en marcha el motor híbrido de su Cadillac y empezó a notar vibraciones que complicaban su manejo. En un momento de la carrera, el tapatío se superpuso con el perdedor de la apuesta 2024 de Red Bull, Liam Lawson. “¿Qué le pasa a este tipo?” dijeron los mexicanos después del enfrentamiento, en el que se impusieron sanciones a casi ambos lados. En la vuelta 16, el mexicano sacó los colmillos para impedirle adelantar, pese a que la potencia del Cadillac no estaba preparada para luchar a su antojo.
En la vuelta 18, el coche de Bottas no pudo avanzar y quedó atascado en el césped, lo que despertó las sospechas del garaje de Cadillac para ver si su otro coche enfrentaba un problema similar. El mexicano tuvo que perder parte de su alerón delantero en la vuelta 34, lo que mermó su rendimiento. Los problemas de vibración del auto se convirtieron en una gran prueba, pero el mexicano pudo perseverar, incluso cuando su espejo retrovisor izquierdo se volvió a soltar, obteniendo información vital para todos sus ingenieros. “Tenemos hambre de más. Muchas gracias”, dijo el mexicano después de que Piastri, Fernando Alonso, Lance Stroll, Nico Hulkenberg y su colega Bottas no pudieran terminar la carrera debido a un incidente.