El Partido Popular volvió a la carga en pleno Sábado Santo y volvió a poner el foco en la ley de reincidencia múltiple aprobada por el Congreso de los Diputados el 26 de marzo. Pese a celebrar su aprobación, el partido de Alberto Núñez … Feijó denunció que una comisión del Congreso rechazó dos enmiendas propuestas por el Senado, donde el Partido Popular tiene mayoría absoluta, para reforzar las medidas de legalización de la inmigración del Ejecutivo y ampliar el número de fiscales.
El 24 de marzo, el comité del órgano parlamentario de gobierno, compuesto por los socialistas y Soumare, rechazó dos cambios legales aprobados por la cámara alta el 18 de marzo. Los cambios apuntan a aumentar la proporción de fiscales a uno por cada 100.000 residentes dentro de dos años y requieren prueba de falta de antecedentes penales para calificar para la legalización de inmigrantes propuesta por la administración.
Ambos contarían con el apoyo de los conservadores, los neofusionistas y Santiago Abascal entre las masas. Como ocurrió con otras enmiendas aprobadas por el Senado, como la de la ley sobre desperdicio de alimentos, ésta priorizó los intereses del gobierno de coalición y usurpó el debate en el pleno.
Según el informe del Ejecutivo, el motivo del rechazo de la enmienda que exige a los inmigrantes presentar documentos oficiales que acrediten su falta de antecedentes penales fue la necesidad de incrementar el número de puestos de funcionarios de la Policía Nacional, lo que supondría un incremento estimado en más de 16 millones de euros. En total, “será necesaria la creación de 400 plazas funcionarias en el Consejo General de Inmigración del Cuerpo Nacional de Policía”. En la enmienda para aumentar la proporción de fiscales, el Gobierno cifra el gasto en 53.790.400,2 euros, pero este gasto es difícil de argumentar si a los inmigrantes interesados en la regularización se les exige acreditar antecedentes penales, que en muchos casos correrán a cargo del país de origen o de residencia. Sin embargo, las agencias deberían solicitar antecedentes a terceros países, proceso que implicará la gestión de recursos y personal.
La Constitución otorga al gobierno la posibilidad de vetar modificaciones que impliquen aumentos de gastos o reducciones de ingresos (artículo 134.6), aunque también exige que los diputados puedan debatirlas y votarlas (artículo 90.2).
Decisión “arbitraria, anacrónica e inconstitucional”
Para ello, el pueblo presentó un documento de reconsideración ante la comisión, argumentando que la decisión de rechazar estas enmiendas fue “arbitraria, extemporánea e inconstitucional” y una “grave anomalía democrática” que violaba el proceso legislativo. Acusaron al poder ejecutivo de no demostrar adecuadamente el impacto presupuestario de la enmienda, requisito básico para ejercer su poder de veto.
El documento también insiste en que el Gobierno no puede vetar las enmiendas ya aprobadas por el Senado, ni las comisiones pueden impedir su debate y votación en el pleno. Agregaron que esto violaba la separación de poderes y el papel legislativo de las dos cámaras. Finalmente, advirtieron que esta acción podría limitar los derechos de los representantes a ejercer sus funciones legislativas constitucionales.
Finalmente, exigieron que se anule la decisión del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional y que se siga el proceso legislativo para que el pleno pueda realizar un debate completo y votar la enmienda.